sábado, 15 de marzo de 2014

Historia en la cocina IV, el buñuelo.

Los buñuelos son uno de los postres más conocido del mundo. Desde India hasta España, desde Francia hasta Colombia, desde Croacia hasta México, los buñuelos se han propagado por el mundo. Todos comemos buñuelos (nosotros de niños en Tabasco comíamos deliciosos buñuelos).

Estas pequeñas esponjas huecas en el centro se deshacen en la boca, sin importar de lo que estén rellenas. Pueden ir rellenas de crema, chocolate, fruta; incluso las podemos rellenas de carne, verduras o curry.

En si, es una receta mediterránea. Ya para el siglo segundo antes de Cristo, se tenían a los buñuelos en el libro “De Agri Cultura”, escrito por Catón el Viejo. En su receta, mezcla harina y queso, haciendo bolas que se fríen y se untan con miel y semillas de amapola para servirlos.

Los judíos y los moros también fueron encargados de la “distribución” de este platillo. Los judíos con el Hannuka, los moros esparciéndolos por Europa.

Aquí en México existen todo tipos de buñuelos; como por ejemplo, los buñuelos de molde (que se venden en las ferias de casi todos los pueblos) y los buñuelos de rodilla (que son oaxaqueños y planos, también se venden en todas las ferias), aunque la preparación de ellos es un poco distinta. De hecho, son estos buñuelos los que prepararemos en esta ocasión.

Esta preparación se puede utilizar para hacer churros, aunque algunos no les ponen los huevos.





Buñuelos de viento

1 ½ taza de agua
100 gr mantequilla
1 cucharadita azúcar
Pizca de sal
1 taza de harina
4 huevos
Aceite para freir
Jarabe o miel al gusto





Ponga al fuego, en una olla, el agua, la mantequilla, el azúcar y la sal.  Cuando la mantequilla se derrita y aún en el fuego, vierta  la harina de una sola vez, revuelva con una pala de madera y verá que se forma una bola que absorbe toda el agua.  Dele vueltas, aún en la olla por 30 segundos más. Vierta en un tazón y deje reposar por 10 minutos.  Agregue uno a uno los huevos batiendo hasta que el anterior se haya integrado perfectamente.  Vierta por cucharadas en el aceite hirviendo.  Los buñuelos se voltearán solitos.  Cuando estén dorados retire del aceite y ponga en papel absorbente.  Sirva bañado de jarabe o miel al gusto, o solamente espolvoreado de azúcar.

El jarabe puede ser:

2 tazas de agua
1 taza de azúcar
Cáscara de 1 naranja

Deje que todo hierva junto y cuando haya reducido a la mitad sirva con los buñuelos.













También puede ser con piloncillo:

2 piloncillos
1 taza de agua
Cáscara de 1 naranja


Deje que todo hierva junto y cuando haya reducido a la mitad sirva con los buñuelos.




(Editado por: Mario Vázquez)

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