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sábado, 14 de febrero de 2026

Brochetas del Pequeño Chef Miguelito

La cocina siempre ha sido el corazón de mi hogar, un espacio no solo para nutrirnos, sino para aprender y crecer. Recuerdo con mucho cariño cuando mis hijos eran pequeños y establecimos una regla familiar: una vez a la semana, cada uno era responsable de preparar el desayuno o la cena para todos. De esa disciplina nació su amor por los sabores y esa curiosidad por inventar platillos que conservan hasta hoy. Es un orgullo ver cómo esa tradición ahora cruza una nueva frontera de la mano de la siguiente generación.

Hoy, la historia se repite con mi hijo Miguel y su esposa Lau. Me llena de satisfacción ver cómo ellos están fomentando en Miguelito ese mismo hábito, enseñándole que entre sartenes y frutas también se forja la autonomía y el compartir. En esta ocasión, me invitaron a ser parte de la experiencia y me tocó el papel más divertido: junto con sus papás, fui observadora y la "catadora oficial" de este experimento culinario que hoy les comparto con tanta alegría.

Estas coloridas brochetas de tostada francesa y fruta son la segunda creación oficial de mi nieto Miguelito. Aunque el resultado visual es alegre y vibrante, detrás de cámaras hubo mucha emoción. Al estar empezando, Miguelito se sentía algo abrumado; todavía está aprendiendo a lidiar con los tiempos de la cocina, ese "malabarismo" de que nada se enfríe mientras lo demás se dora, lo cual puede poner nervioso a cualquier chef principiante.

Fue fascinante acompañar a Miguel y Lau en la labor de guiarlo. A pesar de los nervios, Miguelito logró un equilibrio de sabores delicioso: la frescura de la fresa y la manzana contrastando con la suavidad del pan. Verlo tan concentrado, intentando que cada pieza quedara perfecta en la brocheta, nos recordó a todos por qué es tan importante dejar a los niños experimentar: la cocina es, ante todo, una lección de paciencia, apoyo familiar y mucho amor.

Al final, el desayuno fue un éxito rotundo. Estaban riquísimas y, más allá del sabor, lo que más disfruté fue ver ese brillo de satisfacción en sus ojos al terminar su labor y recibir el visto bueno de sus papás y su abuela. Con el tiempo, Miguelito dominará los tiempos y el fuego, pero por ahora, estas brochetas son el testimonio de que el gusto por guisar es un lazo que nos une a través de las generaciones. ¡Bravo por el pequeño chef y sus grandes maestros!



Brochetas de pan francés y fruta

  •  8 panes de caja
  • 4 huevos
  • 4 cucharadas de leche
  • 1 cucharadita de vainilla
  • Pizca de sal
  • Miel o azúcar al gusto
  • Mantequilla la necesaria
  • 3 – 4 plátanos
  • 8 fresas
  • 3 – 4 manzanas
  • 8 brochetas de madera

  1. Revuelva los huevos con la leche, pizca de sal, la vainilla y la miel o el azúcar al gusto.  
  2. Remoje los panes en esta mezcla y fría en un sartén con mantequilla.  
  3. Deje que dore de un lado y después voltee y dore del otro.  Así con todos los panes.  
  4. Corte cada tostada francesa en cuatro cuadros. Reserve.
  5. Prepare la fruta.  Pele y rebane los plátanos, rebanadas gruesas para que no se caigan. 
  6. Lave y corte las manzanas en cuartos, cada cuarto en 2 o tres pedazos. 
  7. Lave y desinfecte las fresas, quite el pedúnculo.
  8. Arme las brochetas, poniendo en primer lugar un trozo de manzana para que no se caigan los ingredientes al acomodarlos en la brocheta. 
  9. Después un cuadro de tostada francesa doblado a la mitad, una rebanada de plátano y así hasta completar cuatro cuadros de tostada francesa, al terminar acomode una fresa. 
  10. Sirva las brochetas. Acompañe con miel o azúcar glas. 


jueves, 22 de enero de 2026

Pastel Milagro de Piña: Esponjosidad pura sin aceite ni mantequilla


Este pastel de piña es una verdadera joya de la repostería casera, destacando por una característica que desafía la lógica convencional del horneado: no contiene ni una gota de mantequilla ni de aceite. En un mundo donde estamos acostumbrados a que la esponjosidad dependa de las grasas añadidas, este postre logra una textura increíblemente húmeda y suave gracias a la magia química entre el bicarbonato y la acidez natural del jugo de piña. Es la prueba de que la sencillez puede ser extraordinariamente deliciosa.

Históricamente, este tipo de recetas ganaron popularidad en épocas de racionamiento o crisis, como durante la Gran Depresión o la Segunda Guerra Mundial, cuando ingredientes como la mantequilla eran lujos escasos. Las amas de casa ingeniosas descubrieron que las frutas enlatadas no solo aportaban dulzor, sino que sus jugos servían como el agente emulsionante perfecto. Así nació este "pastel de despensa", que pasó de ser una solución de emergencia a un clásico reconfortante que ha sobrevivido generaciones.

Lo que hace a este pastel algo fuera de lo común es su capacidad de transformarse en el horno. Al no tener grasas pesadas, el sabor de la piña brilla con una intensidad pura y tropical. El resultado no es un pan seco, sino un bizcocho denso y jugoso que casi se deshace en la boca, con tropezones de fruta que caramelizan ligeramente en los bordes del molde, creando un contraste de texturas que sorprende a cualquiera que lo prueba por primera vez.

Es el acompañante ideal para una tarde de café o té, precisamente porque se siente ligero pero profundamente satisfactorio. Su aroma, que inunda la cocina con notas de vainilla y fruta dulce mientras se hornea, es una invitación irresistible al hogar. Es un postre honesto, sin pretensiones, que demuestra que con un par de latas de la alacena y unos cuantos básicos se puede crear una experiencia gourmet que deleita el paladar y reconforta el alma.

Pastel Milagro de Piña

  • 2 tazas de harina
  • 1 ½ tazas de azúcar
  • 1 cucharadita de bicarbonato
  • ½ cucharadita de sal
  • 2 huevos
  • 1 lata de piña con todo y el jugo
  • 1 cucharadita de vainilla

 

  1. Engrase y enharine un molde rectangular.  Precaliente el horno a 175°C.
  2. Mezcle harina, azúcar, bicarbonato y sal en un tazón grande y haga un hoyo en el centro, agregue los huevos, la vainilla y la piña picada con todo y su jugo.  
  3. Mezcle hasta que todo se integre.
  4. Vierta la mezcla en el molde preparado y hornee por 35 – 40 minutos o hasta que al insertar un palillo este salga limpio y el pan esté dorado.  
  5. Deje enfriar. 
  6. Puede servir así o espolvorear con azúcar glas.

sábado, 6 de septiembre de 2025

Chiles en nogada: tradición, sabor y orgullo mexicano

Hoy preparé chiles en nogada, aprovechando que estamos en la temporada ideal para disfrutarlos. En casa a todos (excepto a mi hijo menor) les encantan, pero debo confesar que quien más los disfruta soy yo. El sabor de este platillo siempre me llena de orgullo y alegría porque no es solo comida, sino también tradición, historia y un momento de reunión familiar.

Es cierto que se trata de una receta bastante laboriosa. Tiene varias etapas: el asado y pelado de los chiles; la preparación del relleno con carne, frutas, especias y frutos secos; la nogada hecha con nuez de Castilla y, finalmente, la decoración con granada y cilantro. Sin embargo, todo el esfuerzo vale la pena cuando el plato llega a la mesa y cada quien da la primera probada con una sonrisa.

Los chiles en nogada son uno de los platillos más emblemáticos de México. Se cree que su origen se remonta a Puebla, en 1821, cuando las monjas agustinas del convento de Santa Mónica los prepararon para recibir a Agustín de Iturbide, quien pasaba por la ciudad tras la firma de los Tratados de Córdoba, que consumaron la independencia. El platillo debía ser especial ya que debía representar los colores de la nueva bandera del Ejército Trigarante (que siguen siendo los mismos colores de la bandera mexicana): verde, blanco y rojo.

Así surgió la receta: un chile poblano relleno de picadillo, que combina lo salado de la carne con lo dulce de las frutas; bañado con la nogada, una salsa blanca hecha a base de nuez de Castilla; y decorado con granos rojos de granada y hojas verdes de cilantro. Un platillo que, más allá de alimentar, buscaba celebrar y simbolizar el orgullo de un país recién nacido.

Con el tiempo, los chiles en nogada se consolidaron como un plato festivo y patriótico, servido principalmente en los meses de agosto y septiembre, justo cuando la nuez fresca y la granada están en temporada, y coincidiendo además con las fiestas patrias. Su preparación es un claro ejemplo de la cocina barroca poblana, caracterizada por la mezcla de sabores, la abundancia de ingredientes y la búsqueda de un resultado visual y gustativo lleno de riqueza.

Por eso, cada vez que preparo chiles en nogada, siento que participo de esa historia y tradición. Es un platillo que requiere dedicación, pero que regala a cambio un momento especial alrededor de la mesa, donde se mezclan la memoria, la celebración y, por supuesto, el amor a México.

Chiles en nogada

  • 12 chiles poblanos
  • 1 k lomo de puerco
  • 2 cebollas
  • 6 dientes de ajo
  • 2 clavos de olor
  • 6 jitomates
  • ½ cucharadita pimienta en grano
  • 4 – 6 pimientas gordas
  • ½ cucharada semillas de cilantro
  • 2 rajas de canela medianas
  • 2 ½ tazas de nueces de Castilla
  • 1 taza de pasitas
  • 1 taza de almendras peladas
  • 4 – 5 peras
  • 4 – 5 manzanas
  • 4 – 5 duraznos
  • 2 tazas de Jerez
  • 1 taza de miel de agave
  • Sal al gusto
  • Aceite el necesario
  • 1 litro crema
  • 200 gr queso de cabra
  • 400 gr queso crema
  • 4 – 5 piezas de granada

 

  1. Cueza el lomo de puerco hasta que esté suave, con ½ cebolla, sal y 2 dientes de ajo. 
  2. Cuando esté listo, deshebre la carne y reserve.  
  3. Ase los chiles poblanos, sude, pele, retire las semillas. Reserve. 
  4. Pele y pique las manzanas, peras y duraznos. 
  5. Pique 1 taza de nueces de castilla ya limpias, reserve.  
  6. Desgrane las granadas, reserve.
  7. Ponga aceite en una cazuela y fría la cebolla, los ajos pelados, los clavos de olor, las pimientas, una rama de canela desmenuzada y las semillas de cilantro.  
  8. Cuando todo esté dorado y el olor liberado, muela con los jitomates, reserve.
  9. En el aceite que quedó, ponga la carne deshebrada y dore, si es necesario agregue más aceite.  
  10. Añada el caldillo de jitomate molido y si es necesario agregue un poco de caldo del cerdo. 
  11. Incorpore sal al gusto. 
  12. Cuando esté bien sazonado, agregue las nueces y las pasitas, al final agregue las frutas, 1 taza de jerez y ½ taza de miel de agave. 
  13. Deje que hierva todo y se sazone.  
  14. Rectifique la sazón. 
  15. Rellene los chiles poblanos.
  16. Licúe la raja de canela, el queso de cabra, el queso crema, el resto de las almendras, el resto de las nueces, el resto del jerez, el resto de la miel y la crema. 
  17. Vierta sobre los chiles rellenos y adorne con las semillas de granada y perejil o cilantro si desea.

(Editado por Mario Alberto Vázquez Rosas)

(Imágenes editadas por medio de Inteligencia Artificial)

viernes, 10 de mayo de 2019

Barritas de fruta





Los productos de panadería y repostería industrializados se ven fantásticos, no saben mal, y duran hasta que uno termina por comérselos.  Hay una película en donde en un futuro apocalíptico un robot se encuentra un pastelito de los que llamamos “submarino” que vienen dos en cada bolsita.

Digo esto porque esos pastelillos tienen una gran cantidad de químicos y eso en ocasiones se lo compramos a nuestros hijos.  A los que cuidamos tanto para que no tomen cosas que no sean naturales, que no tengan químicos, que no tengan cosas que no sabemos, pero en alguna ocasión les damos de estas galletas, o panecitos, o barritas o lo que sea industrializado.

Pienso que es mejor comprar las cosas en panaderías o pastelerías y así es algo mas sano. Aunque también les ponen mejorantes, químicos para sabor, sabores artificiales, colores artificiales, etc.

También las podemos hacer nosotros y entonces no solamente serán mas sanas sino mas ricas.

Claro, a veces pensamos que es meternos en “camisa de once varas” pero con buena disposición y cariño a los demás las podemos hacer.

Para estas barritas, utilicé unas mermeladas que ya tenía de piña y de fresa, pero le podemos poner de las comerciales, o de algún otro sabor.

En realidad, no son tan difíciles, son un poquito laboriosas mientras uno les encuentra la forma de hacer la canaleta de en medio para poner la mermelada.  Una vez dominado este paso todo es “miel sobre hojuelas”.

Entonces, a trabajar…







Barritas de fruta

250 gr de mantequilla
250 gr de margarina o manteca vegetal
300 gr de azúcar glas
2 huevos
750 gr de harina
2 cucharadas de vainilla

Precaliente el horno a 180°C y prepare 2 – 3 charolas para hornear.

Acreme la mantequilla con la margarina o manteca y el azúcar glas.  Agregue los huevos y la vainilla.  Por último, agregue la harina y amase bien.

Forme una barra y con un palito marque el centro. Ponga mermelada en el centro y hornee por 8 – 10 minutos o hasta que estén cocidas.











lunes, 1 de abril de 2019

Fizz de plátano










En esta ocasión se me antojó preparar una deliciosa bebida frutal para este loco calor y encontré este fizz de plátano; para ver que significaba, me puse a buscar y encontré que un “fizz” es una variación de una bebida de la familia de los cocteles “sours”.  Su nombre se debe a que en su elaboración lleva un jugo ácido, como el limón o la naranja, o la lima, y agua carbonatada.

La primera referencia escrita de “fizz” la encontramos en 1887 en la “Guía para el Bartender” de Jerry Thomas, la cual cuenta con seis recetas de “fizz”

Los “fizz” se volvieron ampliamente famosos en Norteamérica entre los años 1900 y 1940.  El “gin fizz” es conocido como una especialidad local de Nueva Orleáns.  Existe una leyenda urbana que dice que hay equipos de “bartender” que toman turnos para agitar la bebida.

Cuando se publica el recetario francés “L’Art Culinaire Francais” en 1950, la demanda internacional es tremenda.

El gin fizz es la bebida más conocida de la familia de los fizz.  Esta bebida se elabora con ginebra, jugo de lím y azúcar que se agita con el hielo, se vierte en un vaso y se cubre con agua carbonatada. La bebida es similar a la llamada “Tom Collins”

Otras bebidas de la familia de los “Fizz” son:

Silver fizz al cual se le añade una clara de huevo.
Golden fizz a la que el se agrega la yema de huevo
Royal fizz a la que se le agrega el huevo entero.
Diamond fizz que se utiliza vino espumoso en lugar de agua carbonatada.
Green fizz a la que se le agrega un toque de crema de menta.










Fizz de plátano

1 plátano
1 rebanada de piña
½ limón, el jugo
2 cucharadas de miel
1 taza de soda de limón
Hielo picado al gusto
1 onza de ginebra o tequila

En el vaso de la licuadora ponga todos los ingredientes, excepto el hielo y muela. Sirva en un vaso con el hielo.

 



viernes, 5 de mayo de 2017

Hot cake de horno volteado de manzana, un “Dutch baby pancake” de Alemania a mi mesa.





Todos conocemos los hot cakes, y también que se llaman pancake en inglés, pero en esta ocasión haremos un “Dutch baby pancake° que se hace en el horno.

Veamos, un Dutch baby pancake también se le llama German pancake es para desayunar, se deriva del apfelpfannkuchen (panqueque de manzana) alemán.

Se hace con los mismos ingredientes que los hotcakes, harina de trigo, huevo, y leche y se le condimenta con vainilla o canela y en ocasiones se le agrega algo de azúcar o miel. Se cocina en una sartén de hierro forjado o gruesa, primero en la estufa y después en el horno.  Hay quienes le ponen para servir limón recién exprimido, o mantequilla y azúcar glas, o lo cubren con fruta o con jarabe de arce.

El nuestro va a tener una hermosa cubierta de manzanas acarameladas que guisaremos primero en la estufa y después lo pondremos en el horno para terminar su cocción.  Es muy fácil.  Anímense también a prepararlo.


Hot cake de horno volteado de manzana

Para la base:
3 – 4 manzanas
2 sobres de stevia
2 cucharadas de mantequilla
1 cucharadita de canela molida
Para el hot cake:
1/3 taza de harina
3 sobres de stevia
¼ cucharadita de polvo para hornear
1 pizca de sal
2 huevos separados
1/3 taza de leche
Para decorar
Helado de vainilla o crema batida

Precaliente el horno a 200°C.
Pele, descorazone y rebane delgadito las manzanas.  En un sartén de fondo grueso (que pueda entrar al horno) derrita la mantequilla, la stevia y la canela molida y revuelva.  Agregue las manzanas y guise por alrededor de 4 – 5 minutos.  Retire del fuego y acomode las manzanas de forma decorativa.
En un tazón mezcle la harina, la stevia, polvo para hornear y sal, agregue las yemas y la leche y mezcle hasta que esté todo bien integrado.
En un tazón ponga las claras y bata hasta que forme picos suaves. Revuelva las claras con la mezcla de harina, de manera gentil. Vierta sobre las manzanas y ponga al horno por 10 a 12 minutos o hasta que esté dorado.
Retire del horno y voltee sobre un platón.  Sirva tibio con helado de vainilla o crema batida.







jueves, 13 de abril de 2017

Gelatina a rayas de duraznos y leche para un verano caluroso.





Después de una deliciosa comida se nos antoja algo dulce, esta parte de la comida la conocemos como “postre”. Si la comida fue muy sustanciosa, el postre debería ser ligerito, por el contrario, si la comida es ligera está permitido un postre más sustancioso.

La definición de postre es el plato de sabor dulce o agridulce que se toma al final de la comida.  Cuando se habla de postre entendemos alguna preparación dulce como cremas, pays, pasteles, helados, bombones, gelatinas, etc.

Incluso se denomina postre a cualquier comida dulce incluso si su objetivo no es ser ingerido al final de la comida.  Algunos ejemplos son las galletas o magdalenas.

Los postres han sido siempre el broche de oro de una comida.  Un buen postre, resaltará la satisfacción de los alimentos anteriores.   En muchos casos se planean como una agradable sorpresa, pero realmente es importante el aporte de nutrientes en la alimentación diaria.

Los postres también tienen elementos nutritivos como frutas, leche y huevo, pero también tienen elementos energéticos como son los azúcares y las grasas.

Los postres son los que endulzan la vida, siempre y cuando se consuman con moderación. 

Hay postres que se preparan en el momento y existen otros que se elaboran con anticipación.  También hay postres de diferentes temperaturas, los hay calientes, los hay fríos, al tiempo, helados y también mixtos.  Tienen también diferentes texturas, crujientes, suaves, etc.

En la actualidad los postres se elaboran de una manera más sana, tratando de reducir el aporte calórico, sustituyendo algunas cosas por otras que se llaman “light”, aumentando la cantidad de fruta o disminuyendo y sustituyendo las grasas. 

Pero, de todas formas, cuando oímos “postre”, nuestra imaginación nos lleva a un mundo de sabores, texturas y colores que se materializan en el postre del día.

En esta ocasión preparé una gelatina a rayas de durazno con leche que está deliciosa, además es muy fácil de hacer. Prepárenla, está muy rica y fresca para este verano que se presentará caluroso.






Gelatina de durazno de agua
1 sobre de gelatina de durazno para un litro
3 duraznos en almíbar rebanados delgados
Gelatina de leche
1 lata de leche evaporada
1 lata de leche condensada
1 lata de media crema
1 lata de duraznos en almíbar
4 sobres de grenetina

Prepare la gelatina de durazno de acuerdo a las instrucciones del paquete, pero solo con 3 tazas de agua. Reserve.
Escurra los duraznos, en el almíbar disuelva la grenetina y deje que se hinche, caliente a baño maría o en el microondas y revuelva con una cuchara para que se disuelva por completo.
Licue los duraznos con la leche evaporada y agregue la leche condensada y la media crema, agregue la grenetina ya disuelta y revuelva bien.
Para armar la gelatina a rayas, vierta una capa delgada de la gelatina de durazno de agua en el molde, deje que se cuaje ligeramente y decore con algunas rebanadas de los duraznos reservados.  Refrigere para que cuaje ligeramente. Retire del refrigerador y vierta una capa de gelatina de leche. Cuando esté semicuajada, vierta otra parte de la gelatina de agua y así sucesivamente hasta que se termine las gelatinas. Refrigere hasta que cuaje por completo, al menos por unas cuatro horas.  Desmolde y sirva.



miércoles, 1 de febrero de 2017

Panqué de naranja para la media tarde.






Hace pocos días fue el cumpleaños de mi esposo y para consentirlo le ofrecí que escogiera el sabor del pastel que quería que le hiciera.
Sin pensarlo me dijo que de esos panes del molde rectangular, pero algo fresco, algo pequeño, algo así como naranja.
-¿Como?- le dije-. ¿No quieres un Selva Negra, un Dobos, un Concorde, o un París Brest?
-No- contestó-, algo ligerito será mejor.
-Bueno, está bien será un panqué de naranja.
El panqué es una preparación de normalmente 4 ingredientes, aunque antiguamente lo hacían con las mismas cantidades de cada ingrediente en estos días hay un poco mas de flexibilidad y se puede jugar con las cantidades.

La palabra panqué es el sonido de la palabra ingles “pound cake” que significa pastel de una libra.
En Francia por ejemplo se llama “quatre quarts” que significa cuatro cuartos que son los 4 ingredientes con el mismo peso de cada uno, cuatro cuartos que hacen un entero.

En México lo llamamos panqué, en Colombia se llama ponqué, en Venezuela panqué y en Chile se llama queque.
Entonces, a hornear…..





Panqué de naranja

2 tazas de harina
2 cucharaditas de polvo para hornear
½ cucharadita de sal
100 gr de mantequilla
1 taza de azúcar
2 huevos
2 cucharadas de ralladura de naranja
½ taza de jugo de naranja
½ taza de jugo de naranja para humedecer

Precaliente el horno a 175°C, engrase y enharine un molde para panqué.
Mezcle harina, polvo de hornear y sal. Reserve.  Bata la mantequilla con el azúcar hasta que esté acremado, agregue los huevos uno a uno.  Añada la ralladura de naranja y ½ taza de jugo y mezcle con una espátula.  Agregue los ingredientes secos y mezcle solo hasta integrar.  Vierta la masa en el molde preparado y hornee por una hora o hasta que al introducir un palillo este salga limpio.  Retire el panque del horno y vierta el jugo de naranja restante.  Deje que se enfríe y desmolde. Decore a su gusto. Sirva.





miércoles, 26 de agosto de 2015

Dulce de papaya verde, un dulce poco conocido pero delicioso.

Todos tenemos un nombre, las personas y las mascotas.  Pero también los animales, las flores, las plantas y las frutas tienen nombres y estos son nombres muy elegantes, pues están en latín, casi siempre solo les decimos por su apodo. Ahora hablaremos de la Carica papaya, que como su nombre casi lo dice hablaremos de la papaya.

La Carica papaya es una especie de planta de la familia de las caricáceas.  Su fruto es conocido como papaya o papayón, en las Canarias le dicen papayo, también se llama mamón, melón papaya, lechosa, melón de árbol y un nombre lindo, fruta bomba.

La papaya es conocida como fruta de consumo, tanto en forma directa como en jugos y dulces y tiene unas magnificas propiedades para facilitar la digestión de alimentos de difícil asimilación, debido a su alto contenido de papaína.  De esta enzima llamada papina se producen más de 1000 toneladas anuales en el mundo entero, y la utilidad de este producto derivado está en la fabricación de cerveza, cosméticos e industria alimenticia.

La papaya es de origen americano y es conocida y empleada en casi toda América desde hace varios siglos, aunque hoy en día se cultiva en muchos países de otros continentes, principalmente en Asia y África.  Antes de la llegada de los españoles, en México se le daba el nombre chichihualtzapotl, que en náhuatl significa “zapote nodriza” y era un fruto especialmente relacionado con la fertilidad.



Dulce de papaya verde
1 kilo de papaya verde
3 cucharadas de cal
½ kilo de azúcar
Agua, la necesaria


Lave y pele la papaya.  Quite las semillas si las hay y corte en trozos pequeños o en láminas pequeñas. Ponga la papaya en un tazón con agua suficiente para cubrirla y añada la cal, mueva y deje reposar por 1 – 2 horas. Pasado ese tiempo enjuague la papaya hasta que no le quede nada de cal. Ponga la papaya en una olla con agua que la cubra y ponga a cocer por alrededor de una hora. Mientras tanto, en otra olla ponga el azúcar con 2 – 3 tazas de agua y prepare un jarabe. Cuando haya pasado el tiempo de que hirvió la papaya, póngala en el jarabe preparado y deje hervir por ½ hora.  Apague el fuego y deje reposar.  Cuando se haya enfriado, vuelva a hervir por ½ hora.  Este procedimiento de hervir y enfriar, se deberá repetir 3 – 4 veces, cuando al probar la papaya tenga la consistencia que usted desee.  Sirva fría en un platón. También la puede servir sobre helado de su preferencia.







lunes, 10 de agosto de 2015

Las fresas en un pastel delicioso.



Uno de los ingredientes que utilizamos seguido en los dulces y pasteles que hacemos el el azúcar glas que también se llama azúcar en polvo, azúcar glacé, azúcar impalpable, azúcar pulverizada, azúcar flor, azúcar nevada o nevazúcar; que bárbaro, cuantos nombres para una azúcar fina y muy útil para decorar.

Bueno en fin, es un tipo de azúcar que se caracteriza por estar pulverizado o molido a tamaño de polvo, sus cristales tienen un diámetro inferior a 0.15 mm, y tiene un añadido de 2 o 3% de almidón o maicena.

La utilizamos en repostería para cubrir y dar un último toque de decoración suave para postres o dulces.  Mezclada con agua caliente y limón produce el glaseado con el que se decorar postres como el Strudel de manzana.  Mezclando el azúcar glas con un poco de agua se obtiene una pasta con la que se cubren o decoran los dulces o pasteles y que al secarse forma una fina capa de un brillo blanquecino y crujiente.  Este glaseado permite que obtengamos varientes de color y sabor.



Pastel de fresas diferente

4 huevos
125 gr de azucar
2 cucharadas de aceite
140 gr de harina
½ cucharadita de polvo para hornear
1 cucharadita de vainilla
1 taza de fresas rebanadas
100 gr de chocolate
½ taza de azucar glas
1 cucharada de agua

Precaliente el horno a 175°C y engrase y enharine un molde de horno. Separe las yemas de huevo y reserve, bata las claras con una pizca de sal, añada el azucar y mezcle hasta que la espuma sea densa y brillante.  Bata las yemas con el aceite y la vainilla y revuelva con las claras batidas. Cierna la harina con el polvo para hornear y añada a la preparación y mezcle con una espátula de goma. Vierta en el molde preparado y acomode las fresas.  Hornee por 25 – 30 minutos o hasta que esté cocido.  Retire del horno y deje enfriar. 
Derrita el chocolate en el microondas y vierta en un hilo decorando el pastel.  Disuelva el azúcar glas en el agua y vierta en un hilo decorando el pastel. 




martes, 21 de julio de 2015

Calalletas o gallebaza así llamaron en casa a estas Galletas de calabaza.



 Mi esposo entra a trabajar a las 7 de la mañana y se va de casa a las 6:30 a.m., y antes de que se vaya a trabajar le preparo té y le doy algunas galletitas, de preferencia de las que hago yo. 

Digo que de preferencia de las que hago yo porque esas las disfruta plenamente, pero no es él el único que las come con tanto gusto.  Mis hijos y mi nieto también las saborean al máximo. Y cuando son galletas compradas se las comen porque no hay otra cosa pero no les gusta tanto.

En esta ocasión hice unas galletas de calabaza de Castilla pues tenía en el congelador unos paquetes de puré de calabaza que me habían sobrado de la época de muertos o Halloween que me regalaron una calabaza como de 20 kilos que tuve que cocer y empaquetar.  Como están congelados se conservan bastante bien pues los empaco con  bastante esmero y procuro que todo esté bien sanitizado.

La calabaza de Castilla es un baya de cáscara dura. Todas estas calabazas son de tamaño grande, parece ser que la que me regalaron fue de las más pequeñas. 

Galletas de calabaza

2 tazas de puré de calabaza simple
2 tazas de harina
1 cucharadita de polvo para hornear
1 cucharadita de sal
1/3 taza de azúcar
40 gr de mantequilla suavizada
1 huevo

Precaliente el horno a 200°C y prepare charolas para horno engrasándolas ligeramente.
Bata la mantequilla con el azúcar hasta que acreme, agregue el huevo y el puré de calabaza, integre bien todos los ingredientes.  Añada el harina con la sal y el polvo para hornear y revuelva con una cuchara de madera hasta que no quede rastro de la harina.  Ponga cucharadas de la masa en las charolas preparadas y hornee por 10 – 15 minutos o hasta que las orillas estén ligeramente doradas y estén completamente cocidas.  Sirva tibias o a temperatura ambiente.














lunes, 20 de julio de 2015

El durazno en el folclore asiático y en este pay cremoso de durazno.




El durazno está incluido en el folclore asiático pues se dice que Momotaró, uno de los más nobles y semihistóricos héroes del Japón, nació del interior de un enorme melocotón que iba flotando abajo en un río.  Momotaró o “el niño melocotón” lucho con un diablo “oni” y afrontó muchas aventuras.

En China se decía que el durazno era consumido por los inmortales debido a sus místicas virtudes de conferir longevidad a todos los que lo comieran.

Yu Huang o el Emperador de Jade tenía una esposa llamada Xi Wangmu, también conocida como la Reina Madre del oeste, que aseguraba la vida eterna de los inmortales alimentándoles con los duraznos de la inmortalidad.  Se dice que los inmortales que residían en el palacio de Xi Wangmu celebraban un excéntrico banquete llamado Pantao Hui o “El festival de los duraznos”.  Esta grandiosa celebración se llevaba a cabo cada seis mil años, ya que el duraznero echaba hojas una vez cada tres mil años y su cosecha tardaba otros tres mil en madurar.  Las estatuas de marfil que representan a los siervos de Xi Wangmu sostienen a menudo tres duraznos.

El durazno tiene un importante papel en la tradición china y es el símbolo de la larga vida.  Un ejemplo de ello se da en la historia de la recolección del durazno de Zhang Daoling, quien fue el fundador del Taoísmo religios.  Zhang Guo el Mayor, uno de “los ocho inmortales” chinos, es a menudo representado portando un Durazno de la Inmortalidad.

Debido a su delicioso sabor y su delicada textura, la palabra “durazno” fue empleada en la antigua China para referirse a una “joven prometida” y ha permanecido en muchas culturas como una forma de definir a las jóvenes de buen parecer.

Después de leer sobre estas historias, preparé en unos minutos este pay, pues quería seguir leyendo sobre esto.


Pay cremoso de durazno

1 ½ taza de galletas de vainilla molidas
70 gr de mantequilla derretida
1 paquete grande de gelatina  de naranja
¾ taza de agua hirviendo
2 tazas de cubos de hielo
1 ½ tazas de crema batida
1 taza de duraznos picados

Mezcle las galletas molidas con la mantequilla derretida y ponga en un molde para pay, presionando los lados y el fondo.
Vierta el agua hirviendo en el polvo de gelatina y mezcle con un batidor de globo.  Cuando esté completamente disuelta agregue los cubos de hielo y mezcle hasta que la gelatina empiece a espesar.  Agregue la crema batida e incorpore los duraznos picados.  Refrigere por 15 minutos o hasta que esté un poco espesa y vierta a cucharadas en el molde preparado con las galletas.  Refrigere por 3 horas o hasta que esté firme. 









lunes, 13 de abril de 2015

Nos echamos unas cascaritas pero de naranja.


La naranja es una fruta cítrica comestrible que proviene del naranjo dulce, también del naranjo amargo y de algunos otros híbridos provenientes de India, Vietnam o el sureste de China.

Es una fruta que tiene una cáscara más o menos grueso y dura y su pulpa está formada por once o diez gajos llenos de jugo, el cual tiene mucha vitamina C, flavonoides y aceites esenciales.

Es más pequeña y dulce que la toronja o pomelo y más grande y menos perfumada que la mandarina.

La naranja persa, la cual se cultiva extensamente en el sur de Europa desde su introducción en Italia en el siglo XI , era amarga.  La naranja dulce fue traída de la India en el siglo XV por comerciantes portugueses, y como era de esperarse, rápidamente sustituyó a la amarga y en la actualidad es la variedad más comúnmente cultivada.  La naranja dulce crece con diferentes tamaños según las condiciones locales, comúnmente con diez gajos en el interior.

Los marinos portugueses, españoles, árabes y holandeses plantaron árboles de cítricos a lo largo de las rutas comerciales para prevenir el escorbuto.  En su segundo viaje en 1493 Cristóbal Colón llevó semillas de naranja y limones a Haití y al Caribe.  Fueron introducidos en Florida en 1513 por el explorador español Juan Ponce de León.  En California fueron los franciscanos los que las introdujeron a lo largo de El Camino Real de California en la segunda mitad del siglo XVIII y en Hawaii en 1792.

Cascaritas de naranja azucaradas

5 naranjas, las cáscaras solamente
1 ½ tazas de azúcar
Agua la necesaria
Azúcar extra para rebozarlas

Lave perfectamente las naranjas y quite las cáscaras cortando la naranja en cuatro cuartos y quitando cada cuarto de la cáscara de naranja.  Corte en tiras.  Ponga las tiras de cáscara de naranja en una olla y cubra con agua suficiente, ponga al fuego y cuando esté hirviendo tire el agua y vuelva poner agua suficiente para cubrir y colocar en el fuego nuevamente. Realice esta operación una vez más. 

Haga un almíbar con el azúcar y cubra con agua el azúcar, ponga también las cáscaras de naranja y deje que el almíbar se forme.  Cuando el almíbar esté muy espeso, retire las cáscaras de naranja y revuelva con el azúcar extra para que queden azucaradas. Deben rebozarse con azúcar cuando las retire del almíbar, para que se les pegue.







martes, 10 de febrero de 2015

Un postre magnífico, pastel de peras merengado.




El postre es un plato de sabor dulce o agridulce que se toma al final de la coida.  Cuando hablamos de poste pensamos en una preparación dulce, pueden ser cremas, pays, pasteles, helados, bombones, etc.  Podríamos decir que llamamos postre a cualquier comida dulce, incluso si su objetivo no es para el final de la comida, como las galletas o los panquecitos.

Los postres han sido siempre el broche de oro de una comida.  Un buen postre resalta los platillos anteriores.  En muchos casos se planean como una agradable sorpresa, pero realmente constituyen un complemento importante al aporte de nutrientes en la alimentación diaria. 

Los postres pueden contener elementos nutritivos como frutas, leches, huevos y  elementos energéticos como azucares y grasas.  Son los postres los que endulzan la vida si se consumen con moderación.  Hay postres que se preparan al momento y hay otros que se hacen con anticipación.  También existen postres en todas las temperaturas y texturas.



Pastel de peras merengado

6 peras
150 gr de azcuar
1 limón su jugo
3 cucharadas de agua
½ taza mermelada de chabacano
3 claras
100 gr de azúcar glas
50 gr almendras fileteadas
Sal

Ponga en una olla al fuego el azúcar, el jugo de limón y el agua.  Pele y parta las peras en cuarterones, quite las semillas y agregue al jarabe que está en el fuego. Deje que se cuezan y retier del jarabe acomodándolas en un molde refractario sin engrasar.  Agregue la mermelada de chabacano al jarabe y deje que se cueza lentamente hasta que esté espeso.  Vierta sobre las peras en el molde refractario.

Precaliente el horno a 180°C. Bata las claras con la pizca de sal y agregue el azúcar glas.  Bata hasta que estén a punto de turrón.  Ponga el merengue sobre las peras con mermelada y espolvoree con las almendras fileteadas.  Meta al horno y deje que se dore ligeramente, alrededor de 10 – 12 minutos.  retire del horno y sirva tibio.





jueves, 8 de enero de 2015

Un tono pastel para este pastel de cerezas.

A todas mis sobrinas las quiero mucho y todas son muy especiales para mí.  Ya sean hijas de mis hermanos o de mis primas.  Y también hay por ahí alguna a quien quiero como sobrina y es hija de una amiga a quien quiero mucho. Tal vez porque yo solo tengo hijos varones y siempre desee una niña. Ese deseo no me fue concedido pero en cambió me dio sobrinas preciosas todas, encantadoras todas y con unos sentimientos preciosos también. No quiere decir que no quiera mucho a mis sobrinos varones.  También los quiero pero es un cariño diferente.
  
Un día, la hija de mi hermana me comentó que se iba a casar.  Eso me alegró mucho y luego luego le ofrecí el pastel.  Me dijo que sí pero que no quería un pastel con crema de mantequilla, que no tuviera chantillí, que no tuviera mermelada ni crema pastelera en el relleno, que lo que ella quería era algo así como un panqué muy sencillo.  Con un adorno más bien sencillo, sin nada grande ni ostentoso.

Realmente para mí fue todo un reto, pues uno se imagina los pasteles de novia todos cremosos, dulces, todos glamorosos, con flores, con las estatuillas de los novios o algo parecido, con algo que nos diga que es UN PASTEL DE BODA.

Esta niña me puso a pensar y a probar uno y otro pastel hasta que dí con este delicioso pastel de cereza con una cobertura de cereza también y lo logré.  Un pan sin relleno marcado pero que sí está relleno.  Un pan que es muy suave.  Una cobertura delicada. Bueno para la boda le pusimos, digo pusimos pues mi hermana y yo lo arreglamos para el gusto de mi sobrina, un arreglo muy discreto. 

Bueno, para no hacerles el cuento tan largo, a mi sobrina le gustó muchísimo el pastel, pero no solo a ella sino a toda la familia de ella y del novio.  Desde entonces he hecho muchas veces este pastel y de todas formas nos sigue gustando mucho.

Es un pastel muy fácil de hacer y me parece que muy rico.

Pastel de cerezas

 ½ taza cerezas picadas
90 gr mantequilla
2/3  taza azúcar
2 huevos
1 cucharadita vainilla
1 2/3 tazas harina
2 cucharaditas polvo para hornear
85 ml leche o jugo de cereza
Cobertura:
1 taza azúcar glas
20 gr mantequilla
1 – 2 cucharadas jugo de cerezas

Precaliente el horno a 180°C y engrase y enharine un molde de pastel. Bata la mantequilla con el azúcar hasta que se acreme, incorpore los huevos uno a uno, agregue la vainilla y mezcle bien. Con una cuchara metálica, incorpore la harina cernida con el polvo para hornear y las cerezas, alternando con el jugo de cerezas o la leche.  Vierta en el molde preparado y hornee por 35 – 40  minutos o hasta que esté cocido.  Retire y desmolde. Deje enfriar.  Cubra.

Cobertura: mezcle en una ollita, el azúcar glas cernido y el jugo de cerezas, agregue la mantequilla y ponga al fuego a baño maría y mueva hasta que la mantequilla se haya fundido y el azúcar se vea brillante.  Vierta esta mezcla a cucharadas sobre el pastel.