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lunes, 14 de octubre de 2024

Pan de muerto para todos los vivos


Se dice que el pan de muerto tiene su origen en la época de la conquista, inspirado por los rituales prehispánicos, y al día de hoy es uno de los componentes más importantes de las ofrendas del altar de muertos, para los Files Difuntos.

Cuentan que era un ritual en el México prehispánico que una princesa fuera ofrecida a los dioses, su corazón aun latiendo se introducía en una olla con amaranto y después quien encabezaba el rito mordía el corazón en señal de agradecimiento a un dios.  Se cree que de allí surgió el pan de muerto, por supuesto que a través del tiempo se fue modificando hasta llegar a la actualidad.

Algunos historiadores dicen que el nacimiento de ese pan se basa en un rito que hacían los primeros pobladores de Mesoamérica a los muertos que enterraban con sus pertenencias.

Todo el pan de muerto tiene su significado como son:  el círculo que se encuentra en la parte superior se dice que es el cráneo del difunto, las tiras de pan del rededor son las canillas o huesos de los difuntos, el sabor a azahar es por el recuerdo de los ya fallecidos.

Los panes de muerto se clasifican en antropomorfos que son aquellos que representan figuras humanos y zoomorfos que son los que tienen figuras de animales como aves, perros, conejos, peces, etc., también hay fitomorfos que son representaciones vegetales, árboles, flores, etc; también están los mitomorfos que son figuras de seres fantásticos.

Después de tanta plática quede exhausta, pero todo eso pasará pues comeré un delicioso pan de muerto que preparé y fue más fácil de hacer que lo que creí que era.

Recordemos que no es necesario que sea día de los muertos para comer este delicioso pan, podemos hacerlo en cualquier fecha.

Pan de muerto

  • 550 gr harina
  • 1 cucharada levadura seca
  • 30 gr leche en polvo
  • 100 gr azúcar
  • 2 naranjas, la ralladura
  • 10 gr sal
  • 3 huevos
  • ¾ taza agua
  • ¼ taza jugo de naranja
  • 130 gr mantequilla
  • Huevo para barnizar
  • Mantequilla derretida
  • Azúcar blanca extra para espolvorear

  1. En el tazón de la batidora ponga el agua, jugo de naranja, huevos, leche en polvo, sal, azúcar, ralladura de naranja y encima ponga 500 gr harina y la levadura. 
  2. Amase hasta que se integren todos los ingredientes y se despegue la bola de masa del tazón de la batidora. 
  3. Si no se despega, agregue la harina restante poco a poco, si está muy seca y no se integran los ingredientes, agregue un poco de agua o de jugo.
  4. Cuando los ingredientes estén integrados y se despegue de las orillas del tazón, agregue la mantequilla a la temperatura ambiente y continúe batiendo hasta que la masa absorba la mantequilla y se vea lustrosa. 
  5. Ponga en un tazón espolvoreado con harina, tape con plástico y meta en el refrigerador por lo menos 30 minutos, para que leve.
  6. Precaliente el horno a 175°C, engrase y enharine dos o tres charolas ligeramente.
  7. Retire la masa del refrigerador y divida a la mitad para formar 2 panes grandes o en porciones de 40 gr para hacer panes individuales.
  8. Separe un tercio de la masa para hacer los “huesitos” y la bolita de arriba.  Bolee la masa, si hace dos grandes o 20 pequeños, y acomode en las charolas preparadas. 
  9. Con el tercio de masa que reservó, forme bolitas para cada uno de los panes, con el resto haga tiras y coloque en forma de cruz en los panes boleados y en el centro ponga la bolita de masa. 
  10. Barnice los panes con el huevo batido y deje cerca del horno para que leven. 
  11. Cuando hayan crecido, meta al horno y deje que se cuezan por alrededor de 30 a 40 minutos dependiendo del tamaño de los panes, hasta que estén ligeramente dorados y suenen hueco en la parte de abajo.
  12. Retire del horno. Enfríe por 10 minutos, barnice con la mantequilla derretida y cubra con el azúcar para espolvorear.  Sirva tibio o frío.


martes, 13 de abril de 2021

Cuadros de mermelada de tejocote

Hice en días pasados una mermelada, que no es raro que la haga, pero la hice de tejocote.  Estaba rica la mermelada, pero es un sabor que no se acostumbra mucho y menos para mermelada. El tejocote es una fruta que se consume principalmente para el ponche que hacemos en Navidad para las posadas o para Nochebuena, y fuera de esa preparación son muy raras las recetas en las que la usamos.

El tejocote es una fruta originaria de México y Guatemala.  Su pulpa es carnosa y agridulce.

Busqué recetas que tuvieran tejocote y solo encontré ponches y fruta en almíbar, bueno porque no en mermelada, pues es una fruta rica en pectina y salió muy bien. Ahora el asunto era que se consumiera, pues en casa no es muy común que se coma el pan con mermelada.

Encontré una receta de cuadros de mermelada y como la que tenía a la mano era la mermelada de tejocote, pues la utilicé.  Los cuadros quedaron muy ricos y fue una manera muy divertida de comer tejocotes fuera de la temporada que es en diciembre.

Cuadros de mermelada de tejocote

-100 gr mantequilla
-½ taza azúcar
-1 huevo
-½ cucharadita esencia de vainilla
-1 taza harina
-½ taza harina de almendras
-1 cucharadita polvo para hornear
-½ cucharadita sal
-2 tazas mermelada de tejocote

Precaliente el horno a 200°C y forre un molde de 24 cm con papel de hornear.

Bata la mantequilla con el azúcar hasta que esté cremoso, agregue el huevo y la vainilla.  Cierna harina, polvo para hornear, harina de almendras y sal y vierta en la mantequilla acremada hasta que se suavice la masa.  divida la masa en dos partes y ponga una en el molde preparado y presione, cubra con la mermelada de tejocote, vierta pedazos de masa sobre la mermelada y ponga al horno hasta que esté dorado, alrededor de 25 – 30 minutos.  Deje que se enfríe y parta en cuadros.

viernes, 26 de marzo de 2021

Bollos de canela y nueces


Me habían sobrado algunos bollos de pan, de los que se utilizan para acompañar la comida, son pequeños y tienen un sabor ambiguo, ni dulce, ni salado, ni de queso, ni de ajo, ni de cebolla, ni de nada.

Esos bollos eran muy chiquitos para utilizarlos para hacer unas hamburguesas para la comida, y además eran muy poquitos para que alcanzara para todos.

Pensando, pensando, se me ocurrió aprovecharlos en un postre o en un bocadillo para acompañar el café de la mañana. Y esta preparación estuvo formidable.

 

Bollos de canela y nueces

-3 – 4 bollos pequeños
-75 gr nueces picadas
-1 cucharada canela molida
-100 gr mantequilla
-½ taza azúcar moscabado
-1/3 taza leche
-2 cucharadas de azúcar

Precaliente el horno a 180°C. por unos 10 minutos.   Derrita la mantequilla.  Parta los bollos a la mitad y barnice la parte plana con mantequilla, vierta en un molde refractario el resto de la mantequilla y esparza la canela con el azúcar moscabado y las nueces. Acomode los bollos con la parte con mantequilla sobre la canela y nueces.  Disuelva el azúcar en la leche y vierta sobre los bollos. Hornee por 15 – 18 minutos y sirva.

viernes, 22 de enero de 2021

Donas caseras





Como ven, seguiremos hablando de las donas que tanto nos gustan a todos, para acompañar un rico vaso de leche o una taza de café por la tarde, o mejor aún por la mañana, bueno, a cualquier hora son buenas.

Existen cortadores especiales para donas, que podemos comprar y utilizar, o las podemos cortar con un vaso más grande y un caballito tequilero, también podemos hacer una tira larga de masa y cerrar al tamaño que queramos y otra forma que se me ocurre es tomar una bola de masa y hacer un agujero en el centro y darle forma lentamente para que sea una dona sin uniones.  En realidad, no importa la manera en que las formes, lo que importa es que las hagamos.

El origen de las donas modernas se remonta a los colonizadores holandeses con su “olykoek” (“oil (y) cake”) que trajeron con ellos desde Amsterdam, aunque no tenían agujero.

Una de las primeras menciones de las “donas” fue en 1809, en el libro “Washington Irving” "A History of New York, from the Beginning of the World to the End of the Dutch Dynasty”.

En esos tiempos las mesas eran servidas con pays de manzanas, conservas de duraznos o de peras, y algunas que otras delicias, pero también había un enorme platón con bolas de una masa dulce, frita en grasa o aceite y que se llamaban “Doug-nuts” o también se llamaban “oly koeks” que era un delicioso tipo de pastel, que siempre aparecía en las mesas de la ciudad pero que las genuinas familias holandesas no las conocían.

De acuerdo con el antropólogo Paul R. Mullins, el primer recetario en el que se mencionan las donas fue en 1803 en un apéndice de recetas americanas.  Mullins remonta sus orígenes al oliekoek que llegó a América con los colonizadores holandeses a principios del siglo XVIII, y que a mediados del siglo XIX lucía como la dona que conocemos hoy en día.





Donas caseras

1 kilo harina
260 gr azúcar
2 cucharadas levadura seca
80 gr mantequilla
4 huevos
1 cucharadita vainilla
1 taza leche tibia

En el tazón de la batidora ponga el azúcar, la leche tibia, los huevos batidos, la vainilla y la mantequilla derretida; acomode la harina y la levadura.  Amase a velocidad baja mientras los ingredientes se integran.  Amase hasta que la masa esté elástica, alrededor de 8 – 10 minutos.  Deje reposar la masa en un tazón engrasado y tapado, hasta que doble su volumen.

Vierta la masa en la mesa y desgasifique. Con un palote extienda la masa y corte las donas al tamaño deseado.  En un sartén ponga suficiente aceite para freir las donas y vaya friendo pocas a la vez, voltee para que se doren del otro lado.

Aún calientes revuelque en azúcar, o en azúcar con canela.  También las puede glasear con azúcar glas y una cucharada de leche o de jugo de limón.  Derrita chocolate y sumerja las donas.  Sirva.




martes, 22 de septiembre de 2020

Bocaditos de yogur

Estos bocaditos son hechos con yogur natural, que es un producto lácteo obtenido por la fermentación de la leche por medio de bacterias, se utilizan varias cepas diferentes para conseguir una fermentación más completa.  Esto es algo interesante pues cuando se elabora en casa el yogur solo con leche, queda un poco diferente al comercial, además se tarda varios días en hacerse, pero si se pone leche y una porción pequeña de yogur queda casi igual y esta listo de un día para otro.

El yogur puede hacerse de cualquier tipo de leche, aunque en la actualidad predomina la leche de vaca. La fermentación de la lactosa en ácido láctico da al yogur su acidez y parte de su sabor. Esto ayuda a que las personas con intolerancia a la lactosa puedan consumirlo sin sufrir trastornos digestivos.

Se piensa que el origen del yogur es en Turquía aunque también hay quienes dicen que nació en la península balcánica, Bulgaria o Asia Central.  Su nombre tiene el origen de un término rumano “iaurt”.  Dicen por ahí que se empezó a consumir antes que empezara la agricultura.

Los pueblos nómadas transportaban la leche fresca en sacos, generalmente de piel de cabra. El calor y el contacto de la leche con la piel de cabra propiciaba la multiplicación de las bacterias ácidas que fermentaban la leche. La leche se convertía en una masa semisólida y coagulada. Una vez consumido el fermento lácteo contenido en la bolsa, se volvía a llenar de leche fresca que se transformaba nuevamente en leche fermentada gracias a los residuos precedentes.

El yogur se convirtió en el alimento básico de los pueblos nómadas por su facilidad de transporte y conservación.

Existen pruebas de la elaboración de productos lácteos en culturas que existieron hace 4500 años.  Los primeros yogures fueron probablemente de fermentación espontánea, por la acción de alguna bacteria del interior de las bolsas de piel de cabra usadas cono recipiente de transporte de la leche.

Bueno, con yogur comercial o con yogur casero, estos bocaditos son una delicia.

 

Bocaditos de yogur

1 taza harina
1 huevo
1 cucharadita polvo para hornear
1 pizca de sal
½ taza de yogur
Aceite para freir
Azúcar para espolvorear

Cierna la harina con el polvo para hornear y la sal, agregue el huevo y el yogur y mezcle hasta incorporar.  Debe quedar una masa esponjosa. 

Ponga suficiente aceite a calentar y coloque cucharaditas de masa en él. Para que no se pegue sumerja las cucharitas en el aceite.  Los bocaditos se voltean solos.  Cuando estén dorados de todos lados, retire del fuego y escurra.

Revuelque en azúcar. Sirva.  También los puede remojar en jarabe y servirlos.

 





(Editado por: Mario Vázquez)




domingo, 6 de septiembre de 2020

Rosquillas


En España hay dos diferentes tipos panecillos que se llaman donas, una de ellas es llamada “berlinesas” que es la dona estilo Americano que es una masa dulce, suave y con forma de anillo.

El segundo tipo de dona es una pieza de pasteleria tradicional llamada rosquilla, que se elabora con una masa fermentada que se fríe o se hornea en un horno.

Las rosquillas fueron supuestamente introducidas por los Romanos. En España hay diferentes variedades de rosquillas dependiendo la región donde se prepararon, y también por la época del año en que se elaboran y venden.  En algunas regiones hay masas especiales preparadas solamente para Pascua.

Aunque en general la textura de las rosquillas es completamente diferente además es menos dulce que las donas estilo americano.  Difieren tanto en forma, tamaño y sabor de una región a otra.

Rosquillas 

2 huevos enteros
50 gr mantequilla derretida y fría
500 gr harina
60 gr azúcar
50 gr leche
150 gr agua
1 ½ cucharada de polvo para hornear
1 cucharadita sal
Aceite para freir
Azúcar y canela para espolvorear

- En el tazón de la batidora mezcle la harina, azúcar, polvo para hornear y sal.  Con la batidora funcionando, agregue los huevos y cuando estén incorporados añada la mantequilla derretida, la leche y el agua.  Bata hasta que esté suave y uniforme.

- Deje reposar por 20 – 30 minutos.  Haga bolitas del tamaño deseado y forme una rosquilla con los dedos.

- Caliente el aceite. Fría las rosquillas de 50 segundos a 1 minuto de cada lado, o hasta que estén cocidas.  Retire del sartén y ponga a escurrir. Espolvoree con el azúcar y canela revueltos, o si desea puede glasearlos.

 


(Editado por: Mario Vázquez)

lunes, 20 de julio de 2020

Merengues con chispas de chocolate



Al merengue también se le conoce con el nombre de suspiro o meringue, que es un galicismo de meringue o merendinio (de ahí el término merienda); es un tipo de postre hecho con clara de huevo batida y azúcar, preferiblemente glas, a los que se les puede añadir aromatizantes como vainilla, canela, avellana, almendra, etc.  Son muy ligeros y dulces y ya hechos se pueden usar como relleno de pastel o en su versión italiana, en tartas.

Los merengues pueden ser blandos si se preparan de forma clásica o francesa, semiduros en la versión italiana, o duros si se hornear a temperatura muy baja para evaporar la mayoría del agua.

El merengue se hacer en el horno a muy baja temperatura durante un largo tiempo en el caso de merengues blandos y menos tiempo y más temperatura en el caso de los duros.  La forma de terminarlo es crujiente y seco por fuera y jugoso y húmedo por dentro.  Una vez cocinado no se puede refrigerar ya que se humedece, es recomendable guardarlos en un traste hermético a temperatura ambiente.

El tiempo de horneado para un merengue blando es de una hora a 170°C y de 15 minutos a 200° si se trata de uno duro.

En la antigüedad se comía para apaciguar el hambre a media tarde en lo que hoy se conoce como merienda.  Era costumbre en partes de Galicia comer meringue o merendinio después de comer y antes de cenar.  Era un alimento barato y además rápido de hacer.

A estos merengues les agregué unas chispas de chocolate y quedaron muy ricos, créanme. Me salieron 40 merengues y a las dos horas de que estaban hechos, no quedaban ninguno, todos volaron.  Lo bueno es que son muy fáciles de hacer y enseguida preparé otros más.














Merengues con chispas de chocolate

2 claras de huevo
Pizca de crémor tártaro
¾ taza azúcar
1 taza chispas de chocolate
¼ cucharadita sal
Chochitos de colores para decorar

Precaliente el horno a 150°C y engrase charolas para hornear.

En el tazón de la batidora ponga las claras, la sal y el crémor tártaro. Cuando se formen picos suaves agregue el azúcar poco a poco hasta que se formen picos.

Incorpore las chispas de chocolate con una espátula de goma, suavemente para que no se bajen las claras.  Vierta cucharaditas de la mezcla en las charolas preparadas y decore con los chochitos de colores.

Hornee de 20 a 25 minutos o hasta que estén ligeramente doradas en las orillas.  Retire del horno y deje enfriar unos minutos en las charolas.  Transfiera a una rejilla para que se enfríen totalmente.

Puede guardar los merengues en trastes herméticos a temperatura ambiente.




lunes, 27 de enero de 2020

Pastel entreverado de fresas

Siendo el azúcar la parte central de los postres, pues es el común denominador de ellos, les parece bien que ¿platiquemos un poco de su historia?

En agosto de 1492, Cristóbal Colón se detuvo en las islas Canarias para cargar vino y agua, pensando que nada más estaría unos cuantos días, sin embargo, quedó prendido de Beatriz de Bobadilla y se quedó cerca de un mes.  Cuando iba a partir, ella le dio unas cañas de azúcar que fueron las primeras en llegar a América.

Los portugueses no se quedaron atrás, pues llevaron el azúcar a Brasil.  Como por 1540 había unas 800 fábricas de azúcar de caña en la isla de Santa Catarina y había otras 2000 en la costa norte de Brasil, en Demarara y en Surinam.

La primera zafra tuvo lugar en la isla de La Española en 1501, y se construyeron muchos ingenios azucareros en Cuba y Jamaica en la década de 1520.

Hasta el siglo XVIII el azúcar fue un lujo en Europa, pero al popularizarse se hizo mas asequible.  Ya en el siglo XIX el azúcar llegó a ser considerado como una necesidad.

Esta evolución del gusto y de la demanda de azúcar como ingrediente de alimentos esenciales desató grandes cambios económicos.  Durante los siglos XVIII y XIX muchos europeos prosperaron con la industria azucarera en las Antillas y otros lugares de América.

La demanda de mano de obra barata para realizar el duro trabajo para el cultivo y procesamiento de la caña de azúcar aumentó la demanda de la trata de esclavos del África.  También hubo una gran demanda de trabajadores semi-esclavos de Asia.  La mezcla étnica moderna de muchas regiones ha sido influenciada por la demanda de azúcar.

Que les parece el bagaje que trae el poner una taza de azúcar a un postre o pastel.  De veras que sí tenemos historias que conocer.  Bueno por el momento dejemos este tema y pongámonos a trabajar en este delicioso pan de fresas.  Les parece que nos pongamos a trabajar, adelante…

















Pastel entreverado de fresas

¾ taza azúcar
1 huevo
50 gr mantequilla
½ taza leche
1 ½ tazas harina
2 cucharaditas polvo para hornear
1 taza de fresas picadas
Cobertura:
75 gr harina
50 gr azúcar
50 gr mantequilla

Precaliente el horno a 175°C y engrase abundantemente un molde desmontable de 20 cm.

En un tazón bata la mantequilla con el azúcar y agregue el huevo, añada la leche alternando con la harina cernida con el polvo para hornear ya sin batir sino integrándolo con una espátula de goma, hasta que esté completamente integrado. Vierta en el molde preparado y reserve.

Para hacer la cobertura, mezcle la mantequilla con el azúcar y añada la harina hasta que quede arenosa. 

Ponga las fresas picadas sobre la mezcla que está en el molde y cubra con la cobertura preparada.

Hornee de 25 a 30 minutos o hasta que al insertar un palillo este salga limpio, y deje enfriar por completo.  Sirva frío.





lunes, 27 de agosto de 2018

Cacahuates garapiñados

Los cacahuates son una botana común en todas las reuniones, pero los cacahuates caramelizados son una botana con unos puntos extras.

Para ganar esos puntos extras con nuestros invitados solo tenemos que mezclar agua, azúcar y cacahuates y crear un fenómeno que se llama “inversión del azúcar”, que significa que se disuelve y después se cristaliza nuevamente creando la textura dulce y crocante que lo caracteriza.  La palabra garapiñar significa “bañar un fruto seco o una golosina en azúcar hecho caramelo de modo que esto se solidifique formando grumos”.

El origen de esta comida se pierde en el tiempo y el espacio, bueno eso es un decir, porque ya sabemos que los antiguos egipcios ya conservaban las nueces y fruta con miel.

Bueno, esto de nueces y miel para hacer garapiñados, es una trampa pues con los mismos ingredientes se elaboran los turrones, que hablaremos sobre ellos en otro momento.

La primera receta de garapiñada conocida es lade Emma Paddock Teiford en su libro de 1908 The Evening Telegram Cook Book, aunque difiere un poco de como lo conocemos hoy en día, pues recomendaba enfriar y luego cortar en cuadros.

Hacer frutos secos garapiñados es algo muy común en países de América Latina como en Argentina, Chile, México y Uruguay donde se venden en la calle en pequeños paquetes, sobre todo en otoño o invierno, para la Navidad.

En Japón se elabora el amanattó, un dulce tradicional originalmente elaborado con judías azuki, aunque también hay versiones con cacahuates.

En Asia son populares algunas recetas de halva (pasta de sémola) con cacahuate entero cocido con azúcar de palma.

Bueno, basta de tanto bla, bla, bla.  Dicen mis hijos que en ocasiones hablo mucho y si bien es cierto me encanta hacerlo.

Otra cosa más, se puede garapiñar cualquier semilla o fruto seco.  Almendras, nueces, ajonjolí, pepitas, etc., es la misma receta.







Cacahuates garapiñados

1 taza de azúcar
½ taza de agua
1 taza de cacahuates
½ cucharadita de vainilla
Color rojo al gusto

En un sartén de preferencia esmaltado y bastante grande, ponga el azúcar y el agua, ponga al fuego y agregue los cacahuates, la vainilla y las gotas del colorante. Deje que se vaya espesando y cuando vea que se están empanizando retire del fuego y vierta en una charola. 













martes, 21 de agosto de 2018

Pan de plátano y caramelo





El caramelo es el producto del calentamiento de diferentes azúcares.  Su color es tan caracterisitico que es el nombre del color y que va desde claro hasta oscuro.  Se utiliza para saborizar budínes y postres, también como relleno de dulces o bombones y como salsa para helados y cremas.

El proceso de caramelización consiste en calentar el azúcar lentamente hasta alcanzar los 170°C.  cuando el azúcar se calienta, las moléculas se rompen y se vuelven a formar con un característico color y sabor.

Algunos dulces y postres son hechoscon caramelo como, por ejemplo: los nougats, los pralinés, los turrones, el flan, la creme brulée, la crema de caramelo y las manzanas acarameladas, así como helados y pasteles que tienen un giro de caramelo.

Hablando de la salsa de caramelo, diremos que es la mezcla del azúcar caramelizado con crema.  Dependiendo de para que lo vamos a utilizar se le agregan algunos otros ingredientes como manequilla, puré de frutas, licores y vainilla. 

El caramelo que utilizamos en un flan es el mas simple de todos, solamente ponemos el azúcar en un sartén y cuando se carameliza lo vertemos sobre el molde en el que vamos a preparar el flan.

Con esta salsa de caramelo, el pan de plátano crece en sabor y bueno, digo que está muy rico.  Anímense a prepararlo y verán que lo que les digo es cierto.

Bueno, entonces, a trabajar…











Pan de plátano y caramelo

200 gr de harina
100 gr de maicena
110 gr de azúcar
175 gr de azúcar moscabado
175 gr de mantequilla
3 huevos
5 plátanos maduros en puré
½ cucharadita de polvo para hornear
½ cucahradita de canela en polvo
Para la salsa de caramelo
350 ml de crema para batir
150 gr de azúcar

Precaliente el horno a 180°C y engrase y enharine un molde de panqué.
Ponga en un tazón todos los ingredientes y bata a velocidad baja para que se integren todos los ingredientes.  Vierta en el molde preparado y meta al horno.  Hornee de 50 a 60 minutos o hasta que al insertar un palillo este salga limpio.  Retire del fuego y deje que se enfríe.  Coloque en una charola y bañe con la salsa de caramelo.

Salsa de caramelo
Ponga en una ollita el azúcar y deje que se vuelva caramelo de un tono dorado, no muy oscuro pues se amarga.  Cuando esté del color que se desee, agregue la crema.
Al principio se volverá duro el caramelo, pero deje que se vaya derritiendo con la crema, revuelva ocasionalmente.  Cuando se haya derretido todo el caramelo, retire del fuego y vierta en un frasco o jarrita para usarlo.









viernes, 17 de febrero de 2017

Crème brulée o crema quemada, muy rica



Creme brulée en francés o Crema quemada en español es un postre que consiste en una crema que se ha cubierto con una fina capa crujiente de caramelo y tiene un interior cremoso.  Esta preparación siempre se sirve en porciones individuales como los conocidos ramekines o en cazuelitas pequeñas. 

Su elaboración consiste de tres pasos. La cocción de la crema, el horneado, y la tercera es la caramelización.

La primera vez que se menciona la creme brulée es en Francia en un libro de cocina llamado Nouveau cuisinier royal et bourgeois de Francois Masslalot, publicado en 1691.  La crema empleada en ese entonces era a base de yema de huevo y leche con una pizca de harina. Este cocinero trabajaba para Felipe I de Orleans y precisa en su recetario que “Es necesario echar bastante azúcar encima, a parte del azúcar que se eche dentro: se coge la paleta del fuego, al rojo vivo;  a la vez se quema con ella la crema a fin de que coja un hermoso color oro.

Este libro fue traducido al inglés como The Court and Country Cook y publicado en 1702.  Tuvo muchas reediciones y fue utilizado por los chefs profesionales anglosajones hasta mediados del siglo XVIII.

A pesar del nombre y de su historia, hay quienes  opinan que esta preparación es originaria de la cocina inglesa y que se conoce por el nombre en francés porque es donde es más popular.

Otros expertos piensan que  se trata de una adaptación francesa de la receta española crema catalana quemada, que también se hacía en la Cataluña francesa.

En Cataluña este postre se sirve tradicionalmente en la comida del día del padre, San José, el 19 de marzo.

También se utiliza esta crema como relleno de algunos pasteles y también ha inspirado a la variante de turrón llamado “de yema”

Bueno, si es francesa, o inglesa o catalana, no importa, prepararemos y le añadiremos un sabor un poco diferente, la haremos de capuchino, y también la caramelizaremos y quedará deliciosa.  Es muy fácil, anímense a prepararla.

Esta receta tiene una ligera variación, tiene maicena, que es una pequeña trampa, la original se cocina solamente con yemas de huevo.  En realidad ni se nota la trampa a menos que sea uno un gran gourmet.

Crème brulée de capuchino

Mantequilla la necesaria para engrasar los moldes
4 yemas
150 gr de azúcar
3 cucharadas de maicena
1 cucharadita de vainilla
½ litro de crema
½ litro de leche
1 cucharada de café granulado
2 cucharadas de cocoa
100 gr de azúcar para el caramelo

Engrase los moldes ligeramente con la mantequilla. 
Ponga al fuego la mitad de la leche y la crema en una ollita. En un tazón mezcle el azúcar y la maicena, añada las yemas así como la mitad de la leche reservada y bata levemente.  Cuando hierva la leche agregue la mezcla de las yemas y leche y bata hasta que espese la preparación.
Estará lista cuando se vea bastante espesa y las burbujas sean grandes.  Apague el fuego y retire de la hornilla.  Agregue la vainilla, la cocoa y el café granulado y bata con un batidor de globo hasta que se integre completamente.  Vierta en los moldes preparados y esparza el azúcar sobre la crema.  Con un soplete haga caramelo el azúcar y sirva.



martes, 9 de septiembre de 2014

El capitán obvio y la galleta de azúcar.

La galleta de azúcar es una galleta que se decoran con azúcar y queda de una forma como craquelada ligeramente. Por lo general está hecha de mantequilla, azúcar, harina, huevo y vainilla.
En América del Norte, las galletas de azúcar decoradas son particularmente populares durante los días festivos como Navidad o Halloween.

A mediados de 1700 los colonos alemanes protestantes en el área de Nazareth,  perfeccionaron una receta de galleta de azúcar llamada la Galleta de Azúcar de Nazareth.

El 5 de septiembre de 2001, el Estado de Pensilvania adoptó la galleta de azúcar como su galleta oficial, aunque no le cambiaron su nombre a "galleta de azúcar de Pensilvania" por razones desconocidas.

Las galletas de azúcar probablemente derivaron de una galleta anterior, una galleta sin levadura llamada jumble.


 
Galletas de azúcar de vainilla

100 gr de mantequilla
1 taza de azúcar
1 huevo
1 ½ cucharaditas de vainilla
1 cucharadita de bicarbonato
½ cucharadita de sal
3 ½ tazas de harina
½ taza de crema

Horno a 175°C y charolas engrasadas y ligeramente enharinadas. Bata la mantequilla y agregue el azúcar y el huevo.  Añada la vainilla y la harina cernida con el bicarbonato y la sal.  Incorpore  la harina cernida y la crema a la mantequilla.  Extienda la masa en una mesa con azúcar y harina y corte en la forma deseada.  Ponga en las charolas preparadas y hornee por 12 – 15 minutos y retire del horno.  Deje que enfríen.