lunes, 10 de marzo de 2014

Historia en la cocina II, el Cuerno

Cuenta una de tantas leyendas que la forma del cuerno es debida a un panadero que en 1683, durante el asedio turco a Viena, estaba haciendo pan y escuchó un ruido.  Los turcos estaban cavando un túnel para entrar a Viena. El panadero, cuyo nombre se perdió en el tiempo, fue a avisar a los soldados y así descubrieron a los turcos y los vencieron. Al día siguiente, para celebrar, elaboró un pan con forma de una media luna, el símbolo del Islam, para simbolizar que los soldados se “comieron” a los turcos.
Lo que no es una historia es el hecho de que estas galletas en forma de cuerno son deliciosas. Es un pan internacional, en Francia y en otras lados del mundo son llamados croissant, en México simplemente los llamamos “cuernitos”. Estas son de almendra, pero les puedes poner avellanas, nueces o incluso pistaches y de todas formas quedan deliciosas.

También las puedes preparar hasta el punto de envolver y guardar en el refrigerador, y al día siguiente, cuando tengas un tiempo, le das la forma y las horneas.






Cuernos austriacos de almendra

400 gr mantequilla sin sal
560 gr harina
160 gr azúcar
200 gr almendras molidas
½ cucharadita sal
1 cucharadita vainilla
Azúcar glas para servir


En un tazón mezcle harina, azúcar, almendras molidas y sal.  Incorpore la mantequilla y con un tenedor o con las manos desbarate hasta que tenga forma de avena.  Agregue la vainilla y vaya amasando para integrar toda la masa.  No se necesita ponerle agua pues el calor de las manos hace que se integre.
Envuelva en forma de rollo en película plástica y deje reposar por 1 hora mínimo en el refrigerador. 

Pasado ese tiempo, corte de un cm las rebanadas del rollo, para que todos queden del mismo tamaño.  Haga un rollito y de forma de cuernito.  Acomode en una charola forrada de papel aluminio sin engrasar.  Meta al horno precalentado a 170°C por espacio de 12 -15 minutos.  Cuando salga del horno bañe con el azúcar glas.  Cuando estén frías retire de la charola y acomode en un platón.  No las mueva calientes pues se rompen.



Los tamaños pueden variar.



























(Editado por: Mario Vázquez)

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