sábado, 14 de febrero de 2026

Brochetas del Pequeño Chef Miguelito

La cocina siempre ha sido el corazón de mi hogar, un espacio no solo para nutrirnos, sino para aprender y crecer. Recuerdo con mucho cariño cuando mis hijos eran pequeños y establecimos una regla familiar: una vez a la semana, cada uno era responsable de preparar el desayuno o la cena para todos. De esa disciplina nació su amor por los sabores y esa curiosidad por inventar platillos que conservan hasta hoy. Es un orgullo ver cómo esa tradición ahora cruza una nueva frontera de la mano de la siguiente generación.

Hoy, la historia se repite con mi hijo Miguel y su esposa Lau. Me llena de satisfacción ver cómo ellos están fomentando en Miguelito ese mismo hábito, enseñándole que entre sartenes y frutas también se forja la autonomía y el compartir. En esta ocasión, me invitaron a ser parte de la experiencia y me tocó el papel más divertido: junto con sus papás, fui observadora y la "catadora oficial" de este experimento culinario que hoy les comparto con tanta alegría.

Estas coloridas brochetas de tostada francesa y fruta son la segunda creación oficial de mi nieto Miguelito. Aunque el resultado visual es alegre y vibrante, detrás de cámaras hubo mucha emoción. Al estar empezando, Miguelito se sentía algo abrumado; todavía está aprendiendo a lidiar con los tiempos de la cocina, ese "malabarismo" de que nada se enfríe mientras lo demás se dora, lo cual puede poner nervioso a cualquier chef principiante.

Fue fascinante acompañar a Miguel y Lau en la labor de guiarlo. A pesar de los nervios, Miguelito logró un equilibrio de sabores delicioso: la frescura de la fresa y la manzana contrastando con la suavidad del pan. Verlo tan concentrado, intentando que cada pieza quedara perfecta en la brocheta, nos recordó a todos por qué es tan importante dejar a los niños experimentar: la cocina es, ante todo, una lección de paciencia, apoyo familiar y mucho amor.

Al final, el desayuno fue un éxito rotundo. Estaban riquísimas y, más allá del sabor, lo que más disfruté fue ver ese brillo de satisfacción en sus ojos al terminar su labor y recibir el visto bueno de sus papás y su abuela. Con el tiempo, Miguelito dominará los tiempos y el fuego, pero por ahora, estas brochetas son el testimonio de que el gusto por guisar es un lazo que nos une a través de las generaciones. ¡Bravo por el pequeño chef y sus grandes maestros!



Brochetas de pan francés y fruta

  •  8 panes de caja
  • 4 huevos
  • 4 cucharadas de leche
  • 1 cucharadita de vainilla
  • Pizca de sal
  • Miel o azúcar al gusto
  • Mantequilla la necesaria
  • 3 – 4 plátanos
  • 8 fresas
  • 3 – 4 manzanas
  • 8 brochetas de madera

  1. Revuelva los huevos con la leche, pizca de sal, la vainilla y la miel o el azúcar al gusto.  
  2. Remoje los panes en esta mezcla y fría en un sartén con mantequilla.  
  3. Deje que dore de un lado y después voltee y dore del otro.  Así con todos los panes.  
  4. Corte cada tostada francesa en cuatro cuadros. Reserve.
  5. Prepare la fruta.  Pele y rebane los plátanos, rebanadas gruesas para que no se caigan. 
  6. Lave y corte las manzanas en cuartos, cada cuarto en 2 o tres pedazos. 
  7. Lave y desinfecte las fresas, quite el pedúnculo.
  8. Arme las brochetas, poniendo en primer lugar un trozo de manzana para que no se caigan los ingredientes al acomodarlos en la brocheta. 
  9. Después un cuadro de tostada francesa doblado a la mitad, una rebanada de plátano y así hasta completar cuatro cuadros de tostada francesa, al terminar acomode una fresa. 
  10. Sirva las brochetas. Acompañe con miel o azúcar glas. 


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