viernes, 1 de mayo de 2026

Toast Hawaii: nostalgia kitsch en una rebanada

El Toast Hawaii es uno de los platillos más peculiares y entrañables de la cocina alemana de posguerra. Nació en los años 50, cuando Alemania buscaba modernizarse después de la devastación de la Segunda Guerra Mundial. Fue el chef y presentador Clemens Wilmenrod, considerado el primer “cocinero estrella” de la televisión alemana, quien lo introdujo en su programa culinario en 1955. Con una combinación tan simple como pan tostado, jamón, piña, queso y una cereza al centro, logró cautivar a miles de familias.

El secreto de su éxito estaba en la promesa de exotismo y modernidad. En una época en que muchos ingredientes internacionales eran todavía un lujo, la piña enlatada evocaba un aire tropical y lejano, algo novedoso y aspiracional para la clase media alemana. Preparar un Toast Hawaii en casa no solo era fácil y económico, sino que también se convirtió en símbolo de buen gusto y de estar a la moda.

Con el paso de los años, el Toast Hawaii se volvió un clásico de la cocina popular alemana. Aparecía en menús de cafeterías, en reuniones familiares y en recetarios de la época. Incluso fue objeto de bromas y sátiras, pues para muchos representaba la ingenuidad y el optimismo culinario de los años 50 y 60. Sin embargo, su permanencia en la memoria colectiva demuestra el impacto que tuvo en la cultura gastronómica alemana.

Hoy en día, aunque puede parecer un platillo kitsch, el Toast Hawaii conserva un lugar especial en la nostalgia alemana. Hay restaurantes que lo ofrecen como homenaje retro, y hasta museos de cultura popular lo mencionan como ejemplo de cómo la comida refleja aspiraciones sociales. Curiosamente, su fama trascendió fronteras, llegando a países como México y España bajo el nombre de “tostada hawaiana”, aunque pocas personas conocen su verdadero origen alemán.

El Toast Hawaii también se convirtió con el tiempo en un símbolo de lo que se conoce como kitsch culinario. En gastronomía, esta palabra describe aquellas preparaciones que pueden parecer cursis, exageradas o de dudoso gusto, pero que despiertan simpatía y nostalgia. Ejemplos de este estilo abundan: las gelatinas con frutas en conserva y capas de colores en los años 60, los cocteles con sombrillitas y cerezas artificiales de la era “tiki”, o las ensaladas de pollo con duraznos en almíbar que fueron consideradas sofisticadas en los setenta. Incluso el fondue de queso o chocolate, tan de moda en las reuniones caseras, es hoy recordado como un ritual retro que roza lo kitsch.

En ese sentido, el Toast Hawaii comparte escenario con estas creaciones: platos que hoy nos hacen sonreír, que evocan fiestas familiares, innovaciones ingenuas y una búsqueda de exotismo accesible. Lo kitsch en la comida, lejos de ser un defecto, se convierte en una ventana a la memoria colectiva y en un recordatorio de que la cocina también cuenta historias de modas, sueños y aspiraciones.

Tostada Hawái

  • 4 rebanadas de pan de molde
  • 4 rebanadas de jamón al gusto
  • 4 rebanadas de piña en almíbar
  • 4 rebanadas de queso gouda o al gusto
  • Aceite de oliva o mantequilla
  • Pimienta negra al gusto
  • Páprika al gusto

  1. Precaliente el horno a 200°C.  
  2. Pincele el pan con aceite de oliva o mantequilla y dore en el horno por algunos minutos. 
  3. Escurra bien la piña en conserva. 
  4. Coloque una rebanada de jamón sobre cada rebanada de pan. 
  5. Encima coloque la rebanada de piña y sobre ella la rebanada de queso que utilizará. 
  6. Aderece con pimienta negra y con páprika.  No ponga demasiado porque se puede quemar.  
  7. Hornee hasta que el queso se haya derretido y sirva con más pimentón si lo desea.
  8. Para adornar puede utilizar una cereza en el centro.