lunes, 5 de mayo de 2014

Diferentes nombres una misma delicia

La historia del Brazo Gitano se pierde en el tiempo y como en todo, existen varias leyendas. Una de esas, se refiere a los “caldereros”, trabajadores itinerantes que se dedicaban a reparar ollas y sartenes. Los pasteleros les regalaban a estos caldereros –la mayoría de ellos gitanos- bizcochos enrollados que elaboraban a partir de las sobras de sus pastelerías.
Otra historia nos dice que los descubrió en Egipto un monje proveniente de El Bierzo en España. Este monje lo llamó “brazo egipciano” y, con el transcurso del tiempo, el nombre derivó en el actual “brazo Gitano”.
No hay nada comprobado de su origen, pero en cada país del mundo hay un pastel enrollado con sabores, rellenos y cubiertas hechas de productos locales y diferentes nombres. En Argentina es conocido como “Arrollado”, en Colombia, “Brazo de Reina”. En México preferimos “Niño Envuelto”, mientras que en Filipinas es “Brazo de Mercedes”.
En esta ocasión, hicimos un niño envuelto que está muy fácil y muy rico, se los recomiendo, es más fácil de lo que se imagina.
 

Niño envuelto de fresas

Pan:
6 huevos
90 gr de azúcar
90 gr de harina
1 cucharadita de vainilla
Relleno:
2  tazas de fresas picadas
1 ½ taza de crema dulce para batir
½ taza de azúcar
Cobertura
Fresas  enteras para decorar
½ taza de crema dulce batida

Precaliente el horno a 180°C y engrase una charola de horno y ponga un papel encerado y también engrase el papel.
Bata los huevos con el azúcar y la vainilla hasta que dupliquen su tamaño.  Agregue la harina ya sin batir y de forma envolvente.  Vierta en la charola preparada y extienda el batido hasta las orillas, no deberá quedar de más de 2 cm de alto.  Hornee por 12 – 15 minutos o hasta que esté firme al tacto y dorado.
Al salir del horno, voltee el pan sobre un lienzo de cocina y quite el papel encerado.  Corte las orillas con un cuchillo de sierra y enrolle ayudándose del lienzo. Reserve.
Bata la crema con el azúcar y reserve media taza para decorar.  Revuelva las fresas.  Desenrolle el pan y esparza la crema con las fresas. Enrolle nuevamente y acomode en una charola. 

Decore al gusto con la crema y las fresas. 

domingo, 4 de mayo de 2014

Un lugar en la historia y en la gastronomía

Mi papa siempre decía el refrán “desayuna como rey, come como príncipe y cena como mendigo”.
Mi papá decía que el desayuno era el alimento más importante del día porque tenías toda la noche de ayuno y así podías empezar tu día con mucha energía. Tu cerebro ya estaría al punto para trabajar igual que tu cuerpo.
Mi papá siempre desayunaba huevo revuelto con algo, ya fuesen frijolitos, café, tortillas o pan, pero nunca dejaba de desayunar y eso lo aprendimos nosotros.
Con mis hijos traté de hacer lo mismo, no salían de la casa si no desayunaban bien.  Parece que lo conseguí aunque en ocasiones el más chico de mis hijos no desea desayunar, pero bueno, ya es adulto y espero que siga esta buena costumbre de desayunar (aunque no me hago muchas ilusiones).
Ahora les platicaré que el desayuno de este domingo son los Huevos Motuleños. 
Motul es un municipio de Yucatán que figura en la historia nacional porque ahí nació el caudillo revolucionario Felipe Carrillo Puerto, que es conocido por las obras de tipo social que llevó a cabo cuando era gobernador de Yucatán, además del compromiso que sostuvo con el bienestar de los mayas y por su enfrentamiento con los hacendados del estado durante la etapa revolucionaria, tanto que era conocido como el “Apóstol rojo de los mayas”.
Cuenta la historia que un día llegó Felipe Carrillo Puerto acompañado de un gran número de invitados al restaurante “La Sin Rival” en Motul.  El propietario del local, Jorge Siqueff Febles no tenía suficientes platos para servir a todos los invitados, así que ofreció lo que tenía, tostadas, frijol, huevos, jamón y chícharos con salsa de tomate.  Para sorpresa del dueño, y el cocinero Eugenio Lugo, el platillo les gustó y, además de pasar a formar parte del menú del restaurante, con el tiempo fue copiado por muchos otros establecimientos.
 

Huevos Motuleños

2 tortillas fritas
½ taza de frijoles refritos
2 huevos fritos
1 taza de salsa de tomate
¼ taza de chícharos cocidos
2 rebanadas de jamón en cubitos
1 plátano macho frito en rebanadas


En un plato ponga las dos tortillas fritas encima extienda los frijoles refritos.  Coloque los huevos fritos, uno en cada tortilla, bañe con la salsa de tomate, el  jamón en cubitos y los chícharos, decore con los platanitos fritos.

sábado, 3 de mayo de 2014

No debemos olvidar las verduras.

Para que tengamos una vida saludable, debemos comer frutas y verduras. Esto es debido a que las vitaminas y antioxidantes de las verduras nos protegen de las enfermedades.
El color de las verduras indica el contenido de alguna substancia característica del fruto o vegetal, aunque, en el caso de las verduras, es normal que predomine el color verde, debido a la presencia de un pigmento natural llamado clorofila, la cual puede variar de verde oliva a verde brillante debido a las variaciones que pueda tener su pH.
Otros colores “típicos” son el amarillo/naranja, que se debe a la presencia de carotenoides. El rojo/azul, por la antocianina, un pigmento soluble en agua.
Las verduras se encuentran en el segundo nivel de la pirámide alimenticia, puesto que, además de aportar nutrientes, aportan hidratos de carbono de absorción lenta y fibra dietética. Estos alimentos deben ingerirse en un número de entre 5 a 6 porciones al día.
Mis hijos, afortunadamente, comen casi todas las verduras, aunque hay ocasiones en que es difícil que se las coman. Por eso siempre trato de hacer cosas diferentes para que se las coman. En esta ocasión, hice un pan con las verduras para acompañar la comida.


Panqué de verduras

2 cucharaditas de mantequilla
½ taza de pimiento rojo picado
¼ taza de pimiento verde picado
¼ taza de cebolla picada
1 calabacita picada
½ tomate o jitomate
1 taza de harina
1 cucharadita de polvo para hornear
100 ml. De leche
2 huevos
Orégano al gusto
Sal

Precaliente el horno a 170°C y engrase y enharine un molde de panque. En un sartén ponga la mantequilla y sofría todas las verduras.  Aparte, en un tazón mezcle la harina con el polvo para hornear, agregue los huevos y la leche.  Incorpore bien todos los ingredientes.  Vierta la mitad de la mezcla  en el molde preparado vierta las verduras y el resto de la mezcla.  Hornee por 20 minutos  o hasta que al insertar un palillo este salga seco.

Las verduras también las puede revolver con la mezcla y así ponerla en el molde.

viernes, 2 de mayo de 2014

Lo bueno en pequeño…

Desde que mis hijos eran pequeños, me preocupé siempre por hacer cosas que ellos quisieran. No siempre se las podía comprar puesto que me esforcé en hacérselas. Así, hice helados, paletas, pasteles, pays, panes, dulces y un montón de cosas más.
Otra de mis preocupaciones era hacer cosas pequeñas para que las pudieran tomar con sus manos pequeñitas, algo a lo cual me acostumbre, pues ahora cuando hago postres o dulces. Siempre se los hago en pequeño.
Hay algo bueno de comer algo pequeño. Cuando uno come algo pequeño, comen menos, puesto que consumen una gran cantidad (5) de pastelitos, a pesar de un pastel grande fuese lo equivalente a 10 pastelitos. Esto es debido a que cuando comemos vemos el número, no el tamaño ni el peso. Cuando uno come una hamburguesa gigante que dice “500 gramos de carne,” pensamos para nuestros adentros que es demasiado y que no podremos acabárnosla. Lo mismo pasa con esto. Comemos muchos pastelitos y creemos haber comido mucho, cuando en realidad, comimos poco.
Y ese es el punto de estos mini pays de queso con limón son deliciosos, también se pueden hacer un poco más grande pero así se ven divinos.





Mini pay de queso con limón

Costra:
175 gr de harina
90 gr de mantequilla
1 cucharada de polvo para hornear
1 huevo
Relleno:
100 gr de queso crema
½ taza de azúcar
1 cucharadita de vainilla
1/3 taza de crema
2 cucharaditas de ralladura de limón
1 cucharadita de vainilla
1 cucharada de harina

Precaliente el horno a 180°C y engrase ligeramente los moldes de pay.
Costra: en un tazón coloca la harina y polvo para hornear y revuelva, agregue la mantequilla y desmenuce hasta que parezca avena.  Añada el huevo y amase para que todo se integre bien.  Haga una bola y ponga en una bolsa de plástico y refrigere por lo menos una hora.
En la mesa enharinada extienda la masa con el rodillo y corte círculos del tamaño de los moldes de pay.  Coloque los círculos en los moldes preparados. Rellene.

Relleno: licue todos los ingredientes y rellene los moldes con la costra hasta ¾ de su capacidad.  Hornee por 35 minutos aproximadamente o hasta que estén cocidos, deje enfriar y desmolde.

jueves, 1 de mayo de 2014

Una especia poco utilizada en nuestras cocinas.

El jengibre o kion es una raíz muy apreciada por su aroma y picante sabor. Crece en todas las regiones tropicales del mundo. Las variedades más caras y de mayor calidad generalmente proceden de Australia, India y Jamaica y las más comercializadas se cultivan en China y Perú.
Esta raíz se utiliza en muchas cocinas del mundo por su contacto con la comida asiática.
El jengibre se suele conservar en vinagre como aperitivo y también se utiliza como ingrediente en muchos platos.
Se utiliza como ingrediente en la cocina china para disimular otros aromas y sabores más fuertes como el marisco y el cordero. En Japón se utiliza encurtido para acompañar el sushi.
En la cocina occidental, el jengibre se utiliza en polvo o seco y es tradicionalmente usado en alimentos dulces como caramelos, para el pan de jengibre, para saborizar galletas como los hombres de jengibre, y como saborizante principal de una gasesosa de jengibre, el ginger ale.


Ginger Ale casero

Concentrado:
180 gr de raíz de jengibre
2 tazas de azúcar
¼ taza jugo de limón
2 tazas de agua
Para servir:
2 litros de agua de soda o agua mineral
Hielo
Rebanadas de limón para decorar

Pele el jengibre con una cuchara. Parta en trozos y ponga en el tazón del procesador junto con el azúcar.  Procese con pulsaciones para que se desbarate completamente.  Ponga en una olla la mezcla y agregue las tazas de agua.  Deje hervir hasta que se forme un jarabe un poco espeso.
Cuele y envase.

Para servir ponga hielo en unos vasos largos, ponga ¼ taza de nuestro concentrado de jengibre y rellene con el agua de soda o agua mineral.  Adorne con rebanadas delgadas de limón y sirva.

miércoles, 30 de abril de 2014

Un lugar tropical

Tabasco, mi tierra natal, es un estado que se encuentra en el trópico de capricornio. Siempre hace mucho calor, alcanzando temperaturas de 40° a 45°C (o 104° a 113°F), mientras que las temperaturas más bajas son de 20°C (68°F). Su tierra es prodigiosa, casi cualquier semilla que se le caiga a uno en la tierra brota una plantita. Frutas y verduras a veces son distintas a las que se consiguen en el centro del país y muchas otras que no se conocen en el centro del país.
En cualquier época del año hay plátanos en Tabasco, a los cuales los hemos descubierto miles de formas de hacerlos. Desde plátanos con crema hasta lasagnas con plátano.
Estos platanitos rellenos los hacía mi mamá cuando éramos chicos y nos gustaban mucho. Espero que los puedan hacer y que les gusten tanto como a mí. El relleno puede ser de lo que uno quiera, quesos, mariscos, frijoles, pollo guisado, puerco guisado o lo que la imaginación nos diga.
 

Platanitos rellenos

6 plátanos machos no tan maduras
3 cucharadas de harina
1 cucharada de azúcar (opcional)
Aceite para freir
Relleno 1:
Queso feta
Relleno 2:
300 gr de filete de pescado cocido y desmenuzado
100 gr de camarones pacotilla
100 gr de carne de jaiba
½ cebolla
1 taza de caldillo de jitomate
Sal y pimienta

Relleno 1:
Desmenuce el queso feta.
Relleno 2:
En un sartén con una cucharadita de aceite ponga la cebolla y deje que se acitrone.  Agregue el pescado desmenuzado, el camarón picado y la carne de jaiba.  Deje que se cocine unos minutos y agregue el caldillo de jitomate.  Sazone con sal y pimienta.  Deje que se seque el caldillo.
Platanitos:
En una olla con agua ponga a cocer los plátanos machos sin pelar.  Deje hervir por 30 minutos.  Saque del fuego y pele los plátanos, con cuidado pues estarán calientes.  Así calientes machaque con el pisapurés, si lo hace en frío cuesta un poco más de trabajo.
Deje que se enfríe y añada el harina y la azúcar si es que la usa.
Con las manos aceitadas tome bolitas de la masa y aplane en un plástico, ponga el relleno, queso o pescado o el relleno que guste pero deberá ser seco, sin nada de líquido pues a la hora de freir nos salpicaría, y forme otra vez la bolita, siempre con las manos aceitadas.
Ponga el aceite al fuego y cuando esté bien caliente vaya poniendo los platanitos en tandas, dejando dorar al gusto.

Sirva arroz o ensalada.

martes, 29 de abril de 2014

Una rica comida de pobres.

Cuando se combina la lenteja con el arroz se obtiene una proteína de alto valor nutricional, equiparable a los que aportan los alimentos de origen animal.  Es rico en las vitaminas B1, Be y B6, abunda en zinc y selenio pero sobre todo en hierro.
Es un grano que tolera la sequía y prospera en un gran número de ambientes. Un tercio de la producción mundial de lentejas proviene de la India, donde se consume en el mercado interno. Los países que consumen una mayor cantidad de lentejas se encuentran en Asia, el norte de África, Europa Occidental y parte de Latinoamérica. El mayor exportador de lentejas es Canadá, mientras que los principales importadores son Argelia y Egipto seguidos por Bangladesh, Sri Lanka, India y Pakistán. En Europa se destaca España, Francia, Italia y Alemania y en América la Comunidad Andina y Brasil.
Los investigadores consideran a la lenteja como una de las legumbres más antiguas que se conocen. Los primeros indicios de su cultivo datan de unos 7000 a 9000 años de antigüedad. Se cree que su cultivo comenzó en lo que es hoy Israel. 
La civilización egipcia se destacó por su cultivo intensivo y por ser los primeros exportadores de lentejas de la Antigüedad. Era la comida destinada a la realeza, tal como puede verse en una pintura al fresco de la época de Ramses III (1200 a.C), donde se ve a un sirviente cocinando con esta legumbre. Aunque también fue la comida de los obreros que construyeron la gran pirámide de Keops. Cuentan los historiadores que se les daba grandes cantidades de lentejas junto con cebolla y cerveza. Cuenta Herodoto que en dicha pirámide podían encontrarse una inscripción en la que se detallaban las cantidades de alimentos consumidos por dichos obreros.
En cambio, los griegos y los romanos la consideraban un alimento destinado únicamente a los pobres, o para los que querían dar muestras de pobreza y humildad como algunos filósofos o religiosos.
Tal vez parte de la mala fama que alcanzó fue el relato bíblico que se encuentra en el Génesis 25:34, donde se cuenta el trueque de un plato de lentejas que hizo Jacob para quedarse con la primogenitura de Esau, su hermano mayor.
Según Apiano, natural de Alejandría y un alto funcionario de Egipto, las lentejas era el plato principal de las cenas funerarias pues tenían la curiosa condición de que: “Al comer lentejas de Egipto, el hombre se vuelve alegre y divertido.” Esta virtud de alegrar a los deprimidos y llorosos hizo que los romanos la sirvieran durante las cenas de duelo familiar.
Durante la Edad Media, volvieron a ser populares pues se trató de una época de hambre y escasez. En el Siglo XVII se rechazó el consumo en la dieta humana y se proclamó que solo era buena para los caballos. Durante la Revolución Francesa regresó a la mesa de los hogares, y ya nunca más se perdió.
Un último dato: En el siglo XIV comenzó la fabricación de unos pequeños discos de vidrio que podían montarse sobre un marco.  Estos pequeños discos tenían forma de lenteja, y se les llamó “lentejas de vidrio” y de aquí proviene la palabra “lente”.

 

Lentejas de la abuela

½ kilo de lentejas
3 chuletas ahumadas
6 salchichas
100 gr de tocino
150 gr de chorizo
100 gr de jamón
3 tazas de caldillo de tomate o jitomate
3 plátanos machos
Acompañamiento:
3 tazas de arroz blanco cocido
6 huevos cocidos

Limpie y ponga a cocer las lentejas. Mientras pique el tocino y el chorizo y ponga en una olla para que se vaya friendo, agregue la chuleta ahumada picada y deshuesada, las salchichas picadas y el jamón picado.  Cuando ya se haya frito añada el caldillo de tomate o jitomate.  Cuando se hayan cocido las lentejas agregue el sofrito de carnes frías y los plátanos pelados y rebanados.  Deje hervir y sazone con sal. 

Sirva acompañado con arroz blanco y un huevo cocido.