lunes, 13 de mayo de 2019

Nube de gelatina



La gelatina es un postre que a todos les gusta. A chicos y grandes se les ilumina la cara, al menos en mi casa, cuando del refrigerador saco una gelatina para el postre de ese día.  Así sencilla, sin nada, como sale de la cajita.  A la que solo se le agrega agua caliente o agua fría, según sea el caso. Uno de los postres más fáciles del mundo.

Mis hijos siempre me dicen que no solo voy a hacer una gelatina así de fácil.  Tengo que complicar un poco la receta para que esté contenta con lo que estoy haciendo.  Bueno, a veces es cierto.  Tan fácil no se vale.

En esta ocasión preparé una gelatina de cajita, pero le agregué algunas otras cosas y resultó unos deliciosos malvaviscos sin clara de huevo.

Los malvaviscos se preparan con azúcar o jarabe de maíz, clara de huevo batida y gelatina previamente reconstituída. Todo se bate y da una consistencia esponjosa.

Pero esta receta no lleva clara de huevo y quedó muy rica, bueno eso dicen mis nietos, pues en un par de horas se terminaron las nubes que preparé.

La podemos preparar con el sabor que queramos y las nubes se verán fantásticas.

Son muy fáciles de hacer, entonces, pongamos manos a la obra…










Nubes de gelatina

1 sobre de grenetina
1 sobre grande de gelatina del sabor deseado
250 ml de agua
¼ taza de agua
1 taza de azúcar
Azúcar glas la necesaria


En una ollita ponga el agua y el azúcar y deje que se haga un almíbar ligero.
En el ¼ de taza de agua vierta la grenetina y deje que se hidrate.
Cuando el almíbar ligero esté listo, añada la gelatina del sabor deseado y la grenetina hidratada, mueva para que se disuelva, alrededor de 3 – 5 minutos.

Prepare un molde cuadrado o rectangular con una hoja de papel para hornear, ligeramente engrasado.

Bata la gelatina con la batidora de mano por uno o dos minutos, hasta que se infle.  Vierta en el molde preparado y deje reposar por una noche.

Al día siguiente corte las nubes en cubos, con una tijera y revuelque en el azúcar glas.

Sirva en una brocheta para que parezca nube.




viernes, 10 de mayo de 2019

Barritas de fruta





Los productos de panadería y repostería industrializados se ven fantásticos, no saben mal, y duran hasta que uno termina por comérselos.  Hay una película en donde en un futuro apocalíptico un robot se encuentra un pastelito de los que llamamos “submarino” que vienen dos en cada bolsita.

Digo esto porque esos pastelillos tienen una gran cantidad de químicos y eso en ocasiones se lo compramos a nuestros hijos.  A los que cuidamos tanto para que no tomen cosas que no sean naturales, que no tengan químicos, que no tengan cosas que no sabemos, pero en alguna ocasión les damos de estas galletas, o panecitos, o barritas o lo que sea industrializado.

Pienso que es mejor comprar las cosas en panaderías o pastelerías y así es algo mas sano. Aunque también les ponen mejorantes, químicos para sabor, sabores artificiales, colores artificiales, etc.

También las podemos hacer nosotros y entonces no solamente serán mas sanas sino mas ricas.

Claro, a veces pensamos que es meternos en “camisa de once varas” pero con buena disposición y cariño a los demás las podemos hacer.

Para estas barritas, utilicé unas mermeladas que ya tenía de piña y de fresa, pero le podemos poner de las comerciales, o de algún otro sabor.

En realidad, no son tan difíciles, son un poquito laboriosas mientras uno les encuentra la forma de hacer la canaleta de en medio para poner la mermelada.  Una vez dominado este paso todo es “miel sobre hojuelas”.

Entonces, a trabajar…







Barritas de fruta

250 gr de mantequilla
250 gr de margarina o manteca vegetal
300 gr de azúcar glas
2 huevos
750 gr de harina
2 cucharadas de vainilla

Precaliente el horno a 180°C y prepare 2 – 3 charolas para hornear.

Acreme la mantequilla con la margarina o manteca y el azúcar glas.  Agregue los huevos y la vainilla.  Por último, agregue la harina y amase bien.

Forme una barra y con un palito marque el centro. Ponga mermelada en el centro y hornee por 8 – 10 minutos o hasta que estén cocidas.











miércoles, 8 de mayo de 2019

Gelatina de Café con leche

















En estos días de calor se apetece algo fresco, y ligero, tanto en su elaboración como en su consumo.

En esta ocasión preparé una gelatina de café con algo de leche, por eso la llamo gelatina de café con leche.

Pero me llevé una sorpresa grata cuando para escribir esta pequeña narración estaba leyendo algunos textos y me encontré con que la gelatina de café es un popular postre a base de gelatina saborizada con azúcar y café.  A pesar de que es un postre con orígenes en Inglaterra y Estados Unidos, en la actualidad, se ha popularizado en Japón donde se encuentra en la mayoría de los restaurantes y tiendas de alimentos y en ocasiones forma parte de los almuerzos de los estudiantes servidos en las escuelas públicas de Japón.

Las recetas de gelatina de café mas antiguas aparecen en libros de cocina publicados en Inglaterra en 1817. 

Las primeras recetas requerían que el café fuese mezclado con gelatina de hueso molido y a veces, mezclado con colapiscis u otros clarificadores.  Cuando en el mercado apareció la gelatina envasada, solamente decía la receta que se disolviera en café caliente y luego se pasara al molde.

A principios del siglo XX se decía que la gelatina de café era una alternativa mas saludable que el café pues se pensaba que la grenetina absorbía el exceso de ácido en el estómago.

La compañía Jell-O lanzó la gelatina de café en 1918, pero nunca fue popular con excepción de la región de Nueva Inglaterra. Y así es hasta la fecha.

Existe un restaurante en Boston que se llama Durgin-Park que empezó a funcionar en 1827 y ofrecía gelatina de café hecha con café sobrante del día anterior, y así es hasta la actualidad.


La gelatina de café japonesa se desarrolló durante la era Taishö (1912-1926) a imitación de las gelatinas moldeadas europeas.  Llegó a los jóvenes modernos con gusto por la moda occidental y se hizo popular junto con la cultura del café.  Hasta la fecha sigue siendo popular en el país.  Starbucks lanzó un frappuccino de gelatina de café en Japón en el año 2016.

La diferencia de elaboración con la gelatina japonesa, es que ellos usan “Agar” que es una sustancia gelatinosa hecha a base de algas y se llama Kanen en japonés.  Y le agregan adornos en crema de leche.

La cortan en cubos y la ponen en todo, en una taza de café caliente o helado, se pone en copas y se rellena con crema, también se usa para decorar los helados.

En esta ocasión yo le puse algo de crema y algo de licor y quedó muy rica.  Bueno, eso dijeron todos.

Entonces a trabajar…







Gelatina de Café con Leche

1 litro de agua
30 gr de grenetina
1 ½ taza de agua
½ taza de azúcar
40 gr de café soluble
½ lata de leche condensada
1 taza de crema para batir
½ taza de licor de café

Disuelva la grenetina en la taza y media de agua y deje que hidrate.
Hierva el agua con el azúcar.  Cuando esté hirviendo vierta en un tazón y agregue el café para que se disuelva.  También añada la grenetina hidratada.  Revuelva hasta que se derrita.  Vierta en dos o tres moldes rectangulares, pero no lo ponga muy alto, sino de 1 cm más o menos.  Refrigere para que cuaje.
Mientras bata la crema dulce a medio punto y agregue la leche condensada y el licor de café. Reserve.
Cuando esté cuajada la gelatina, corte con un cuchillo en cubos pequeños. Vierta la gelatina sobre la crema y deje en el refrigerador por media hora.  Sirva y decore al gusto.





miércoles, 1 de mayo de 2019

Nieve de piña























Nieve de piña

Aquí en la Ciudad de México, la temperatura es bastante alta, ya sé, es primavera, pero parece ser verano pues el clima está bastante cálido.  No quiero ni pensar como estará cuando sea verano.

Claro que hay lugares en las que el calor es bastante fuerte, me vienen a la mente lugares como Villahermosa, Veracruz, Huejutla, Manzanillo, y otros lugares que también tienen lo suyo.

Pero para combatir el calor, deberemos preparar nieves, helados, paletas de hielo y todo lo que sea fresco para los postres.  Aprovechemos las frutas que tenemos en esta temporada y hagamos nieve.

Aquí en México se llama nieve a un tipo de helado cuyo contenido son los jugos de las frutas y tienen como base el agua.  Existen unas muy populares que son limón, guanábana, mamey, coco, mango, fresa y en esta ocasión piña.

Hay lugares en la que la producción de nieve de un sabor único es el atractivo culinario como por ejemplo está la Ciudad de Oaxaca con su nieve de leche quemada y mezcal, en Tepoztlán se prepara la nieve de chicle y con sabores de flores como rosa, o café.  Y en Pátzcuaro se prepara una muy peculiar que se llama nieve de pasta que es de consistencia muy cremosa.

El consumo de la nieve se da desde la antigüedad.  Los chinos mezclaban la nieve de las montñas con fruta y miel y los califas de Bagdad con jugo de frutas y le dieron el nombre de “Sharbets” que significa “Bebida”. Como ven de ahí proviene el nombre de sorbete

Se dice por ahí que Marco Polo, en 1295, introdujo a Italia la recetas de helados que conoció en sus viajes.

También en la época prehispánica  se sabe que el rey Moctezuma consumía nieve traída del volcán Popocatépetl, endulzada con miel de abejas o de avispas y de aguamiel.

Después de esta breve charla, disfrutemos una copita de esta deliciosa nieve de piña, que a decir verdad, está riquísima.




1 piña mediana
1 ¾ taza de azúcar
2 ½ tazas de agua
2 claras

Para preparar el almíbar ponga en una olla pequeña el azúcar y la mitad del agua y deje que hierva un poco para que se vuelva jarabe. Deje enfriar.
Pele y pique la piña y muela en la licuadora.  Revuelva con el jarabe ya frío.
Ponga en un recipiente hermético y guarde en el congelador por 3 horas aproximadamente.
Cuando la mezcla esté firme, bata las claras a punto de turrón e incorpore la mezcla de piña.  Bata y vuelva a poner en el molde hermético.  Deje que se endurezca por una o dos horas.  Sirva.







lunes, 29 de abril de 2019

Panqué de canela y pasitas

Mi esposo es un goloso de primera.  Le encanta tomar su café con una rebanada de panqué, o de pastel, o galletas, o un pan de dulce, o un pan con mermelada si es que no hay nada de lo anterior.

Por esta razón siempre trato de tener algún panqué o galletas o pan de dulce. En algunas ocasiones busco recetas que son solo agrega en el tazón, revuelve, vierte y hornea y “voilá” como dicen los franceses, está listo y se puede comer.  En ocasiones hasta lo come cuando aún está caliente.

Este panquecito de canela y pasitas está muy rico y es muy fácil de hacer, además es rendidor pues salen dos panqués y así pues dura unas horas más.

Lo bueno es que le gusta de todos los sabores que he hecho. Digo esto porque me he dado cuenta de que a muchas personas no les gusta las pasitas, sin embargo, sí comen arándanos secos o cerezas secas.

Las pasitas no son mas que uvas secas.  Se producen en muchas regiones del mundo y se pueden comer así crudas o puestas en pasteles, en galletas, en bebidas. El nombre de pasitas se reserva para las que son oscuras, pues las que son claritas se les conoce con el nombre de sultanas o pasas güeras.

Casi siempre son uvas pasas sin semilla, pues es muy desagradable encontrar semillas en las pasitas.  También hay algunas que son tremendamente grandes, como de medio centímetro, aunque es muy raro encontrarlas aquí en México.

Bueno, después de esta charla, disfrutemos una rebanada de panqué y un cafecito.  Provecho…





Panqué de canela y pasitas

4 tazas de harina
1 ½ tazas de azúcar
2 cucharaditas de bicarbonato
1 cucharadita de sal
2 huevos
2 tazas de leche
½ taza de aceite vegetal
½ taza de pasitas
Relleno y cobertura
½ taza de azúcar
3 cucharaditas de canela

Precaliente el horno a 175°C y engrase y enharine 2 moldes medianos de panqué.
En un tazón mezcle harina, azúcar, bicarbonato y sal.  En un tazón pequeño bata huevos, leche y aceite.  Añada los ingredientes líquidos a los secos y revuelva hasta que se integren bien.  Añada las pasitas. Revuelva.

Vierta la mitad de la mezcla en los dos moldes preparados y rocíe con la mitad del relleno.  Vierta el resto de la mezcla y con un cuchillo revuelva suavemente. Esparza el resto del relleno sobre la mezcla.

Hornee 45 – 55 minutos o hasta que al introducir un palillo este salga limpio.  Deje enfriar y sirva frío.

miércoles, 24 de abril de 2019

Albondiguitas agridulces de jamón


Para las reuniones con los amigos todo mundo pone algo de botana, pero en estos tiempos las botanas que ponen es mas que nada alimentos chatarra, que dicho sea de paso, a mí también me gustan, pero no para ofrecer en una reunión.

Entre bolsas de papas, churritos, doritos, tostitos, cacahuates, etc, puse un platón de albondigüitas agridulces de jamón y desaparecieron en un momento.  Llegué a la conclusión de que si les gusta otro tipo de botana, pero es más fácil llevar lo que se compra enla tienda de la esquina que tomar un poco de tiempo para preparar cosas diferentes.

Estas albondigüitas son una Delicia y son bastantes fáciles de hacer.  Además los ingredientes son fáciles de encontrar y son rendidoras.

Recordemos que una albondiga es una bola de carne molida, a veces es de res, o de Puerco, o de pescado o de pollo, que se mezcla con huevo y muchos otros ingredientes como son perejil, comino, pimiento, etc.  también se pueden hacer albóndigas vegetarianas, con puros vegetales.  En fin, es tan popular la albondiga que en todas las culturas gastronómicas existen. 

La palabra procede del árabe hispánico habibi y este del árabe clásico bunduqan.

El historiador granadino Luis del Mármol documenta el término en su “Descripción general de África” (1573)
“Venden fideos, almojábanas y albóndigas hechas de carne picada con especias y fritas en aceite”

Otro día platicaremos sobre los diferentes tipos de albóndigas y sus guisados de las diferentes partes del mundo.  Por ahora, los dejo porque ya salen mis albóndigas del horno.




Albondiguitas agridulces de jamón

½ kilo de jamón
½ kilo de carne molida de cerdo
1 taza de leche
1 taza machacada de hojuelas de maíz
1 huevo
¼ taza de azúcar moscabado
1 cucharada de mostaza molida
½ cucharadita de sal
Glaseado:
1 taza de azúcar moscabado
¼ taza de vinagre de manzana
1 cucharada de mostaza molida

Precaliente el horno a 175°C.
En el procesador ponga el jamón hasta que esté perfectamente molido.  Mezcle con la carne de puerco molida, la leche, las hojuelas machacadas, el huevo, azúcar moreno, polvo de mostaza y sal.  Forme albondiguitas del tamaño de una canica y ponga en un molde engrasado y en una sola capa, hasta que estén doraditas y cocidas.
Para hacer el glaseado vierta todos los ingredientes en una ollitas y deje a fuego medio hasta que el azúcar se haya disuelto.  Vierta a cucharadas sobre las albóndigas. Y regrese al horno para que se doren un poco más.  De 30 a 35 minutos, moviendo de vez en cuando el molde para que se roten las albondiguitas.
Sirva tibio.







lunes, 22 de abril de 2019

Panqué de manzana con canela




La manzana es una fruta que me gusta mucho.  Pienso que es una fruta muy versátil pues la puedo comer tanto para guisados o para postres.  En licuados también se me antoja. O comerla sola... o con unas gotitas de miel y puestas en el microondas. La variedad de postres deliciosos de la manzana es tan infinita como la imaginación humana.

Siempre que se hace la compra, encargo entre 1 a 3 kilos de manzanas (además de otras frutas), ya son para poder hacer algún postre o pastel con ellas, pues siempre las dejo para el final de la semana.  Para la nueva compra, me tengo que acabar las manzanas restantes y entonces empiezo a ver que voy a hacer con ellas, pastel, pay, pan, licuado, postre o cualquier cosa. Afortunadamente a todos les gusta la manzana en casa. Excepto a mi hijo menos, al menos, la manzana entera.


Tiene reservas al comer manzana entera, pues tiene un recuerdo atroz para él.  Recuerda (y se lo dice a todo mundo, sin importar) que un día que salió con el papá al banco, quién le dio una manzana roja entera para su lunch.  Llegado el momento en que tuvo hambre le dio una buena mordida y su diente de leche, que estaba flojo, se quedó preso en la manzana. Como fue el primer diente que se le caía (y, a esa edad no sabía que se los dientes de leche se caían), generó un trauma a  comer manzanas a mordidas, siempre tienen que ser partidas en cubitos, rebanadas, o en pasteles (que, también, no le gustan los pasteles, pero esa es historia para otra ocasión).

Lo bueno de la globalización es que siempre podemos encontrar manzanas. No siempre de todas las clases, pero si las encontramos.

Bueno, no gustan una rebananda de panqué…



Panqué de manzana con canela

3 – 4 manzanas peladas y en rebanadas
3 cucharadas de azúcar
1 cucharadita de canela
140 gr de mantequilla
1 taza de azúcar
4 huevos
1 cucharadita de vainilla
2 tazas de harina
1/8 cucharadita de sal
1 cucharadita de polvo para hornear

Precaliente el horno a 160°C y engrase y enharine 2 moldes medianos de panqué.
En un tazón mezcle las manzanas con las cucharadas de azúcar y la canela y deje reposar por al menos una hora.
En otro tazón bata la mantequilla con la taza de azúcar hasta que esté cremoso, agregue los huevos, uno cada vez y deje que se integre bien.  Añada la vainilla.  Cierna la harina con la sal y el polvo para hornear y agregue al batido de mantequilla.

Incorpore las manzanas, dejando algunas rebanadas para decorar los panqués, y mezcle cuidadosamente para no romperlas.

Vierta en los moldes preparados y hornee por 1 hora 20 minutos o hasta que al inserter un palillo este salga limpio.

Deje enfriar unos 10 minutos y desmolde.