viernes, 21 de marzo de 2014

Historia en la cocina V, el queso Roquefort.

Cuenta la leyenda que un joven francés, después de una mañana de trabajo cuidando ovejas, se metió en una cueva para protegerse del sol. Dentro de esa cueva se puso a comer, tomo su bolsa de pan y su queso de oveja y, cuando se disponía a comer, vio a una bella joven pasar y, dejando su pan y su queso se fue tras la muchacha. Unas semanas después, de camino a casa, pasó por esa cueva mientras paseaba a sus ovejas y se acordó de que había dejado su queso y su pan. Entró y los encontró cubiertos de moho. No queriendo dejar que su dinero se hubiese desperdiciado, se comió el queso mohoso el cual le supo tan rico que, a partir de ese momento, empezó a dejar el queso algunas semanas para que tomara el aroma y el sabor que le brindaba ese moho azul-verdoso. Esas grutas y cuevas se encontraban en las cercanías de la ciudad de Roquefort.
Hay una mención documenta por el cronista Eginhard, quién fuera ministro e historiador de la corte de Carlomagno (754-814) sobre el queso Roquefort.
La historia comienza cuando un día el emperador, tras una jornada de marcha, se detuvo en la casa de un obispo. Era un sábado, día de abstinencia de carne y el obispo no disponía de pescado para ofecerle, por lo que le dio queso. El emperador observó el queso y vio un moho azuloso crecer en sus paredes, por lo que tomo su cuchillo y quitó la parte “podrida” para comerse la parte blanca y cremosa. El obispo, horrorizado le dijo, “¿Por qué, señor emperador, obra de ese modo? Lo que desechas es lo mejor.”
Carlomagno siguió el consejo del obispo y saboreando el queso, dijo, “Has dicho la verdad, mi querido anfitrión. Por tanto, no dejes de mandarme cada año, al palacio de Aix-la-Chapelle, dos cajas de quesos como este.”
En el siglo XVI, el rey Carlos VI de Francia (1368-1422), también llamado el Bien Amado, permitió a los habitantes del lugar el monopolio de la fabricación de dichos quesos mientras que el Parlamento de Toulouse, en el año 1666, confirió lo que hoy llamamos “denominación de origen,” en otras palabras, el derecho a la exclusividad de fabricación a los habitantes de la zona de Roquefort.
Varios reyes han venerado este queso, al cual nombraron “El queso de los reyes” y “El rey de los quesos.” Denis Diderot en su Enciclopedia, “Encyclopédie ou dictionnarie raisonné des sciences, des arts, et des metiers,” también le atribuyó estos nombres.
Casanova, del siglo XVIII, encontró un matiz peculiar en la degustación del Roquefort, no dejo de encomiar sus virtudes afrodisíacas y de considerarlo como un excelente medio para recobrar el amor o para que un amor reciente madura pronto.
Ahora bien, este queso ha tenido también una gran historia con mi familia, normalmente siendo comido en esta receta, el mollete azul.

Al igual que el queso, no tiene un aspecto apetitoso, pero su sabor es inigualable

Mollete azul

1 bolillo
1 taza de salsa de tomate espesa
2 cucharadas de aceite de oliva
50 gr de queso roquefort
3 cucharadas de requesón

Parta el bolillo longitudinalmente.  Esparza la salsa de tomate en las dos mitades.  En un tazón mezcle el aceite de oliva, queso azul y requesón hasta que todo esté perfectamente incorporado.

Esparza la mezcla de queso sobre la salsa de tomate y hornee a 200°C por 10- 12 minutos o hasta que esté dorado.


(Editado por: Mario Vázquez)

jueves, 20 de marzo de 2014

Delicias de Yucatán

Mi abuela, por parte de mi mamá era yucateca. Guisaba muy rico y por supuesto, lo que guisaba era una comida yucateca deliciosa. Papadzules, frijol con puerco, cochinita pibil, pollo con 50 ajos, escabeche oriental, picadillo yucateco, entre otras muchas cosas deliciosas que podremos hacer aquí.
Lamentablemente, mi abuela no hacía ni postres ni panes. Aun no sé si era porque no le gustaran, o si simplemente no le interesaban. Y, realmente, me hubiese gustado probar un postre que ella hiciera.
Entre algunas recetas que tengo de los estados de la República Mexicana,  me encontré con estas bolas yucatecas que en cuanto salieron del horno, sufrieron unas cuantas bajas. Yo las serví con una mermelada de piña con chile habanero (excepto la de mi hijo menor, puesto que la mermelada seguía hirviendo y tiene él baja tolerancia al calor) que preparé mientras estaban en el horno. Afortunadamente, no es necesaria la mermelada con chile para disfrutarlas. Así, gente como yo que no comemos chile, igual podemos comerlas y degustar su sabor.









Bola Yucateca

500 gr de harina
1 cucharada de polvo para hornear  
120 gr de azúcar
120 gr de manteca vegetal
1 cucharada de anís en grano
3 huevos
¼ taza de leche o suero de leche aproximadamente

Cierna la harina y el polvo para hornear, agregue el azúcar y el anís, añada la manteca y desbarate hasta que parezca avena.  Añada los huevos y el suero o la leche por cucharadas y revuelva hasta que todo se integre.  La masa deberá quedar de consistencia suave.  Divida  la masa en 24 bolitas y coloque en charolas engrasadas y enharinadas.  Hornee en horno precalentado a 170° C, durante 20 – 25 minutos o hasta que empiecen a dorar solo por la parte de abajo, por encima no deben dorar.

Mermelada de piña con chile habanero
 
½ piña
1 manzana
150 gr azúcar
½ taza de agua
2 chiles habaneros


Ponga los chiles a cocer 6 minutos en el agua. Muela la piña, los chiles con el agua y la manzana y ponga en una olla al fuego.  Cuando hierva agregue el azúcar y deje que hierva hasta que tenga consistencia de mermelada.  Vierta en un frasco de cristal limpio. Conserve en el refrigerador.




(Editado por: Mario Vázquez)

miércoles, 19 de marzo de 2014

La galleta, comida popular.

La galleta es una de las comidas universales, un platillo que se ha permeado en el propio inconsciente humano. No es de extrañar pues, que todo país tenga varias variantes de este platillo. Saladas o dulces, todo mundo come galletas.  Incluso han llegado a nuestro imaginativo colectivo, libros y juegos. En la serie de libros, El Señor de los Anillos los protagonistas se alimentan de un pan galletoso llamado Lemba, un pan élfico que recupera las fuerzas de cualquiera que la come.
Por otro lado, uno de los mejores artículos alimenticios en el conocido juego de computadora Minecraft son las galletas. Hechas de trigo y cocoa, se hacen en grandes cantidades y sirven como una buena (aunque ligera) fuente de alimento. Ahora bien, dejando de lado la cultura popular, les dejo el post del día de hoy.

El aroma de las galletas, silencioso y cálido, inunda el hogar donde se hagan. Ese aroma que hace que uno flote hacia la cocina, y que hace que no importen una ligera quemada en la mano, siempre y cuando podamos morder esa fresca galleta antes que los demás. Si se dejan desprotegidas, lo único que quedará será su aroma en el aire.
Por eso yo, cuando mis hijos eran menores, hacía y empacaba las galletas cuando mis hijos estaban en la escuela, de esa manera no se la comían.
A mi hijo menor (al que no le gusta el pan de dulce), cuando estaba en segundo de primaria, su maestra le agarraba de sus galletas, lo cual para él era perfecto puesto que aunque esas galletas le fascinaban, no podía comer más de dos sin hartarse.
La masa de estas galletas es tan versátil como la galleta misma, creando unas galletas deliciosas, aunque también se pueden usar como masa para las tartaletas que, por supuesto, quedan de primera. Una opción para el relleno de las tartaletas, es esta mantequilla de pera qué preparé. Pero puede hacerse con la fruta que uno desee; incluso las puede rellenar con crema pastelera y/o fruta o con alguna mermelada casera.
La vía lactea


Galletas de nuez

130 gr de azúcar glas
200 gr de mantequilla
1 huevo
100 gr de nueces molidas
300 gr de harina
Glaseado:
1 taza azúcar glas
3- 4 cucharadas de leche
Color vegetal al gusto

En el procesador ponga el azúcar glas y la harina y procese.  Agregue las nueces molidas y la mantequilla.  Observe que lo procesado parezca avena.  Añada el huevo, cuando se forme una bola, vierta en un tazón, integre todo, envuelva en película plástica y refrigere por 30 minutos.
Pasado el tiempo, saque la masa y extienda con un palote. Corte las galletas de la forma deseada. Coloque en una charola engrasada y enharinada. Hornee a 175°C de 12 a 15 minutos o hasta que las orillas estén ligeramente doradas.  Deje reposar en la charola unos 5 minutos y coloque en una rejilla para que se enfríen completamente.
Glaseado: en un tazón ponga el azúcar glas y agregue la leche a cucharadas hasta obtener el punto deseado.
Ni el propio Van Gogh podría hacer un mejor cielo estrellado.




Tartaletas de pera
¡Deliciosas tartaletas de frijol y aluminio! Procuren no comerlas.

Costra:
130 gr de azúcar glas
200 gr de mantequilla
1 huevo
100 gr de nueces molidas
300 gr de harina
Mantequilla de pera:
3 peras
3 yemas
100 gr de azúcar
100 gr de mantequilla
¼ taza de agua

Relleno más...
Costra: en el procesador ponga el azúcar glas y la harina y procese.  Agregue las nueces molidas y la mantequilla.  Observe que lo procesado parece avena.  Añada el huevo, cuando se forme una bola, vierta en un tazón, integre todo, envuelva en película plástica y refrigere por 30 minutos.
...forma es igual a...
Pasado el tiempo, saque la masa y extienda con un palote.  Forre las tartaletas con la pasta.  Para hornear en blanco, cubra con un pedazo de papel aluminio cada tartaleta y encima ponga semillas secas.  Hornee a 360°F por 12 -15 minutos o hasta que estén doraditos.  Retire del horno, quite el papel aluminio y las semillas.  Rellene.

Relleno: pele las peras y quite las semillas, rebane y ponga en una ollita con el agua al fuego. Cuando se haya evaporado el agua retire del fuego y machaque para hacer un puré, agregue el azúcar, la mantequilla y las yemas batidas.  Regrese al fuego y deje que hierva hasta espesar. Retire del fuego y reserve. Cuando esté frío rellene las tartaletas. Decore y sirva.






...tartaletas estrelladas



(Editado por: Mario Vázquez)

martes, 18 de marzo de 2014

Tip en la cocina II, el chorizo casero.

Alguien que cocina tiene la ventaja de comer siempre lo que le gusta, lo que quiere. El que cocina decide que hacer de comer, y en realidad, todos comen lo que le guste a quien cocina. Para mí esto es un verdadero tesoro, pues a través de la comida les muestro a mis hijos otros lados del mundo.
Su cultura gastronómica se va extendiendo, sin salir de casa. Algunas veces esto es bien recibido, pero algunas veces no les gusta mucho.
Me acuerdo de una vez que hice un arroz frito al curry tailandés así que les pregunté a mis hijos como les había parecido el platillo. Mi hijo menor que en ese entonces tendría unos 5 o 6 años, me dijo de una manera muy educada, “está muy rico mami, pero no lo vuelvas a hacer.”
Yo pienso que los hijos comen lo que a la mamá le gusta, puesto que es ella quién les enseña a comer.
Lo primero que pensamos cuando alguien dice “España” inevitablemente es el chorizo. Lamentablemente en algunas ocasiones el chorizo es muy grasoso y nos causa graves problemas digestivos. Para no privarnos de comer chorizo, hicimos lo mismo que con las salchichas, decidimos hacer uno en casa, descubriendo que el chorizo es delicioso y fácil de hacer.



Chorizo

1 kilo de maciza de puerco
1 ½ cucharadita pimienta blanca molida
3 cucharadas chile ancho molido
4 dientes de ajo machacados
2 cucharaditas de sal
1 cucharadita de pimienta negra molida
½ cucharadita de orégano seco molido
½ cucharadita de comino molido
¼ cucharadita de hierbas finas
½ taza de vinagre blanco
2 cucharadas de agua
1 cucharadita de aceite vegetal


En un recipiente hermético ponga la carne con todos los ingredientes a marinar durante una hora en el refrigerador. Pasado ese tiempo, pique la carne en trocitos de medio centímetro o pásela por el molino de carne, si lo tiene.  Ponga la carne otra vez en el recipiente hermético con la marinada, tápela y refrigere como mínimo 24 horas.  En este punto está lista para usarse.  Si desea la puede embutir en una tripa y así guardarla, o dejarlo suelto. Este chorizo tiene una vida aproximada de 1 semana.



(Editado por: Mario Vázquez)

lunes, 17 de marzo de 2014

Combinación suprema, flan y pay a la vez.

Siempre me han gustado las cosas diferentes. Las cosas conocidas, la rutina, se me hacen aburridas. Me vuelven loca.
Las cosas están hechas para modificarse. A mis hijos, yo siempre les cambiaba las cosas, rompía los estereotipos. Por ejemplo, me acuerdo que en algunas ocasiones, estando aburrida de darles siempre la leche blanca. Y sucedió, me las ingenié para darles leche de colores. Verde, roja, azul o morado; mis hijos amaban esta leche sobre la leche normal, a pesar de que seguía sabiendo igual. Cuando venían sus amigos, siempre se quedaban extrañados por esta leche; aunque muchos no querían tomarla, temiendo por sus vidas, estas leches sabían igual.

Por eso hoy he hecho algo que nos gusta mucho. A uno de mis hijos le fascina el flan, a otro el pay y al otro el pan de dulce ni le gusta. Como siempre les quiero dar gusto a todos, aquí está el resultado, un fl-ay de manzana. Y si tomamos en cuenta que a mi hijo menor que no le gusta el pan, dijo que le encantó, yo creo que este es un pan delicioso.

Pac-man, versión 2.

Fl-ay de manzana

Costra:
150 gr manteca vegetal
2 tazas harina
1 cucharada de azúcar
½ cucharadita de sal
¼ cucharadita de canela en polvo
Agua helada la necesaria
Cobertura:
1/3 taza harina
1/3 taza azúcar moscabado
½ cucharadita de canela molida
2 ½ cucharadas de mantequilla fría
Relleno:
8 manzanas medianas para hornear
1 taza de azúcar, dividida
½ cucharadita de canela molida
¼ taza de agua
2 cucharadas harina
¼ cucharadita de sal
3 huevos batidos
1 ¾ taza de suero de leche
1 cucharadita vainilla

Costra: en un tazón ponga la harina, el azúcar, la canela y la sal.  Agregue la manteca vegetal y desbarate hasta que parezca avena.  Agregue agua helada a cucharadas hasta que se haga una masa suave. (Se puede elaborar en un procesador)  Deje reposar refrigerada por 20 minutos.  Extienda con el palote y forre un molde para pay engrasado de 22 cm., refrigere.
Cobertura: en un tazón ponga la harina, el azúcar moscabado y la canela y revuelva.  Agregue la mantequilla y desbarate hasta que parezca avena.  Reserve en el refrigerador.
Relleno: pele y rebane las manzanas.  En una cacerola ponga las manzanas, ¼ taza de azúcar, la canela y el agua y ponga en el fuego por 12 minutos aproximadamente, hasta que el agua se haya evaporado y la manzana esté tierna, si es necesario agregue ¼ taza de agua. Deje que se enfríe. Vierta sobre la costra refrigerada.
Aparte, en un tazón ponga el resto del azúcar, la harina y la sal y revuelva, agregue los huevos, el suero de leche y la vainilla. Vierta sobre la manzana.

Hornee a 165°C por 30 minutos.  Sin sacar el pay del horno reduzca la temperatura a 140°C.  Esparza la cobertura  sobre el pay.  Hornee por 40 minutos  o hasta que esté cocido y dorado.  Deje reposar una hora antes de servir.




(Editado por: Mario Vázquez)

domingo, 16 de marzo de 2014

De Italia a la milpa

No hay placer más grande que estar en familia. No solo comer en familia, guisar en familia es para mí lo máximo. Todos trabajando y recogiendo, lavando, picando, sirviendo, cantando y bailando. Parecemos una gran película de Disney. No cabe duda que nos divertimos en la cocina. Hasta mi nieto estaba en la cocina.

Nuestro desayuno del día de hoy fue una charola de fruta, y una frittata, un delicioso platillo italiano hecho a base de huevo, aceite de oliva, ricota; pero agregado de nuestra cosecha el champiñón, el maíz, el calabacín y la cebolla.

Me acuerdo de cuando íbamos a casa de mi abuelita en Puebla, todas mis tías y mi mamá se ponían a guisar y a platicar. Se oían las risas, las voces y el sonar de las cacerolas y de la comida. Si nos acercábamos  nos pedían muy amablemente que pusiéramos la mesa o a que las ayudáramos en general.
Ese tipo de convivencia se me quedó grabada en la mente y ahora con mi familia lo recuerdo y lo revivo. Ese recuerdo es para mí una época dorada.
Pac-man!


Frittata de champiñones

400 gr champiñones rebanados
3 cucharadas de cebolla picada
2 dientes de ajo picados
400 gr queso ricota
8 huevos
2 cucharaditas hierbas italianas (orégano, romero, perejil, albahaca)
Sal y pimienta
Aceite el necesario

Ponga al fuego en una sartén con una cucharada de aceite la cebolla y cuando esté transparente agregamos el ajo y las hierbas que usemos.  Incorporamos los champiñones.  Reservamos.   En un tazón batimos el queso ricota con los huevos, sal y pimienta, añadimos los champiñones y revolvemos perfectamente.  Vertemos en un molde de horno engrasado, y lo metemos al horno a 190°C por 30 minutos aproximadamente o hasta que esté cocido y dorado.  Servimos con pan horneado con aceite de oliva y las mismas hierbas que pusimos en la frittata (optimizamos el horno)
 
Calabacitas con elote

3 – 4 calabacitas italianas picadas
1 cebolla pequeña picada
250 gr granos de elote o maíz cocido
1 diente de ajo picado
1 ramita de epazote
Sal al gusto


En una sartén ponga una cucharadita de aceite y fría la cebolla y el ajo, cuando esté transparente agregue el elote y la calabacita, sazone y tape. Deje cocinar por 5 minutos para que se integren los sabores.  Sirva.




También se puede poner como botanita




(Editado por: Mario Vázquez)

sábado, 15 de marzo de 2014

Historia en la cocina IV, el buñuelo.

Los buñuelos son uno de los postres más conocido del mundo. Desde India hasta España, desde Francia hasta Colombia, desde Croacia hasta México, los buñuelos se han propagado por el mundo. Todos comemos buñuelos (nosotros de niños en Tabasco comíamos deliciosos buñuelos).

Estas pequeñas esponjas huecas en el centro se deshacen en la boca, sin importar de lo que estén rellenas. Pueden ir rellenas de crema, chocolate, fruta; incluso las podemos rellenas de carne, verduras o curry.

En si, es una receta mediterránea. Ya para el siglo segundo antes de Cristo, se tenían a los buñuelos en el libro “De Agri Cultura”, escrito por Catón el Viejo. En su receta, mezcla harina y queso, haciendo bolas que se fríen y se untan con miel y semillas de amapola para servirlos.

Los judíos y los moros también fueron encargados de la “distribución” de este platillo. Los judíos con el Hannuka, los moros esparciéndolos por Europa.

Aquí en México existen todo tipos de buñuelos; como por ejemplo, los buñuelos de molde (que se venden en las ferias de casi todos los pueblos) y los buñuelos de rodilla (que son oaxaqueños y planos, también se venden en todas las ferias), aunque la preparación de ellos es un poco distinta. De hecho, son estos buñuelos los que prepararemos en esta ocasión.

Esta preparación se puede utilizar para hacer churros, aunque algunos no les ponen los huevos.





Buñuelos de viento

1 ½ taza de agua
100 gr mantequilla
1 cucharadita azúcar
Pizca de sal
1 taza de harina
4 huevos
Aceite para freir
Jarabe o miel al gusto





Ponga al fuego, en una olla, el agua, la mantequilla, el azúcar y la sal.  Cuando la mantequilla se derrita y aún en el fuego, vierta  la harina de una sola vez, revuelva con una pala de madera y verá que se forma una bola que absorbe toda el agua.  Dele vueltas, aún en la olla por 30 segundos más. Vierta en un tazón y deje reposar por 10 minutos.  Agregue uno a uno los huevos batiendo hasta que el anterior se haya integrado perfectamente.  Vierta por cucharadas en el aceite hirviendo.  Los buñuelos se voltearán solitos.  Cuando estén dorados retire del aceite y ponga en papel absorbente.  Sirva bañado de jarabe o miel al gusto, o solamente espolvoreado de azúcar.

El jarabe puede ser:

2 tazas de agua
1 taza de azúcar
Cáscara de 1 naranja

Deje que todo hierva junto y cuando haya reducido a la mitad sirva con los buñuelos.













También puede ser con piloncillo:

2 piloncillos
1 taza de agua
Cáscara de 1 naranja


Deje que todo hierva junto y cuando haya reducido a la mitad sirva con los buñuelos.




(Editado por: Mario Vázquez)