Hay viajes que se hacen en avión y otros que se hacen alrededor de una olla de peltre. Mi cocina, que normalmente huele a café y canela, hoy se transformó en un pedacito de Río de Janeiro. ¿El motivo? Una tarea escolar de mi nieto Memito, quien eligió la comida brasileña porque le encanta el dulce.
Mientras revolvíamos la mezcla, les contaba a mis nietos la curiosa historia del brigadeiro. Nació en 1945, justo después de la Segunda Guerra Mundial. En Brasil, un militar muy distinguido llamado Eduardo Gomes, cuyo rango era "Brigadier", se postulaba para la presidencia.
Sus seguidoras, para recaudar fondos para su campaña, inventaron un dulce mezclando leche condensada y cacao. El dulce fue un éxito tan grande que la gente iba a las reuniones solo por el "dulce del Brigadier". Al final, el Brigadier no ganó las elecciones, pero el postre se quedó con el corazón de todo Brasil para siempre.
Cocinar con los nietos es una lección de paciencia y mucha alegría. Mientras yo vigilaba que la masa alcanzara su punto sedoso, mis nietos mayores, Emelinita y Miguelito, junto con el pequeño Memito, tenían la misión más importante: la decoración.
Sin embargo, noté algo sospechoso. Cada vez que yo daba la espalda para buscar una bandeja, el nivel del tazón con el granillo de chocolate bajaba misteriosamente. Al darme la vuelta, Emelinita y Miguelito disimulaban con una sonrisa, mientras que Memito, que aún está soltando sus primeras palabras y no habla muy bien, solo me señalaba a su primo con ojos pícaros.
Miguelito, siendo el cómplice mayor, no tardaba en decir: "¡Es que estamos probando si está rico, mamá Eme!", mientras se terminaban otro puñito de chocolate a escondidas.
Al final, entre manos pegajosas y caritas manchadas, logramos armar las bolitas. Ver a Memito intentar decir "brigadeiro" mientras sostenía su dulce con orgullo fue el mejor premio de la tarde.
Hacer esta tarea no fue solo cumplir con un deber escolar. Fue saborear la historia de Brasil y disfrutar de la alegría de mis tres tesoros. Para un adulto, el brigadeiro es un bocado gourmet; pero para Memito, Emelinita y Miguelito, fue una aventura de chocolate que recordaremos cada vez que veamos un granillo de chocolate "desaparecer" mágicamente del tazón.
Brigadeiros
- 1 lata de leche condensada
- 3 cucharadas de cacao sin azúcar
- 20 gr mantequilla sin sal
- Granillo de chocolate
- Mantequilla extra para formar las bolitas
- En una olla pequeña combine la leche condensada, el cacao en polvo y la mantequilla.
- Caliente a fuego bajo y mueva con una palita de madera o de silicona, para que no se pegue al fondo.
- Cocine unos 10 – 15 minutos. Sabrá que está listo cuando, al pasar la espátula por el medio, la mezcla se separe y tarde unos segundos en volver a unirse, se ve el fondo de la olla claramente.
- Vierta la mezcla en un plato ligeramente engrasado con mantequilla.
- Deje enfriar a temperatura ambiente.
- Engrase sus manos con un poco de mantequilla.
- Tome pequeñas porciones con una cucharita y forme bolitas con las manos.
- Pase cada bolita por los fideos de chocolate hasta que estén bien cubiertas.
- Para servir, coloque en capacillos pequeños.


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