sábado, 30 de agosto de 2025

Banderillas coreanas


En Corea del Sur, las banderillas coreanas (핫도그) se convirtieron en un fenómeno callejero desde mediados del año 2000. Inspiradas en el corn dog estadounidense, se adaptaron con un toque muy particular: masa más espesa y suave, empanizados crujientes con panko o papas en cubos, y versiones rellenas de queso mozzarella. Poco a poco se popularizaron en mercados nocturnos de Seúl y hoy son tendencia mundial gracias a las redes sociales.

En nuestra familia tenemos una tradición que nos encanta: en los cumpleaños, el festejado elige la comida que más se le antoje. Esta vez fue el turno de Miguel Rodrigo, mi nieto, y su petición fueron las banderillas coreanas. Como nunca antes las habíamos hecho, el día se convirtió en una aventura familiar muy divertida.

Nos organizamos para comprar los ingredientes y preparar la receta. Siempre había sido yo quien cocinaba los cumpleaños, pero esta vez mi marido también se animó a participar. Además, se sumaron Deyita, mi nuera, y Mickey y Lau, los padres de Miguelito. Entre todos formamos un verdadero equipo en la cocina. Entre la masa, las salchichas y el queso, las primeras banderillas comenzaron a salir del aceite doraditas y crujientes.

El resultado nos sorprendió: para ser la primera vez, quedaron deliciosas, con un sabor auténtico y muy festivo. A todos nos encantaron, pero quien más las disfrutó fue Miguelito, feliz con su banderilla cubierta de papas. Para completar la mesa, también preparamos hot dogs en pan artesanal rellenos de tocino y verduras caramelizadas, un acompañamiento perfecto que hizo aún más especial la celebración.

Fue un cumpleaños lleno de risas, sabores nuevos y la alegría de cocinar en familia. Una experiencia que seguro repetiremos, porque no hay mejor regalo que compartir la mesa con quienes más queremos.


Ingredientes (8 piezas):

  • 4 salchichas

  • 200 g de queso mozzarella en barra (cortado en bastones)

  • 1 taza de harina de trigo

  • 2 cucharadas de azúcar

  • ½ cucharadita de sal

  • 1 cucharadita de polvo para hornear

  • 1 huevo

  • 150 ml de leche

  • 1 taza de panko o papas en cubos fritas

  • Palitos de brocheta

  • Aceite para freír

Preparación:

  1. Ensarta en cada palito una salchicha o un trozo de queso (o mitad y mitad).

  2. Mezcla harina, azúcar, sal, polvo de hornear, huevo y leche hasta obtener una masa espesa.

  3. Pasa cada brocheta por la masa y luego por panko o papas.

  4. Fríe en aceite caliente (170-180 °C) hasta que estén doradas.

  5. Escurre en papel absorbente.

  6. Sirve con cátsup, mostaza o incluso azúcar granulada, como se acostumbra en Corea.


Imagenes mejoradas mediante Inteligencia Artificial. Edición de Mario Alberto Vázquez Rosas

miércoles, 27 de agosto de 2025

Rollo de huevo con salchichas y verduras

Rollo de huevo con salchicha y verduras

La cocina tiene el poder de transportarnos a distintos rincones del mundo sin salir de casa. Inspirada en la tradición oriental, preparé estos rollos de huevo rellenos que combinan la técnica japonesa con un toque casero muy nuestro. El sartén rectangular japonés, conocido por ser el favorito para elaborar el tamagoyaki, fue el aliado perfecto para darles esa forma compacta, uniforme y dorada que tanto luce en la mesa.

Dentro del huevo se esconde una salchicha, envuelta en una mezcla de verduras finamente picadas que aportan color, textura y sabor. Al cocinarse lentamente, el huevo se adhiere a la salchicha y se transforma en un rollo suave y esponjoso por dentro, pero con un exterior firme y doradito. Es un platillo que sorprende por su sencillez y al mismo tiempo por lo vistoso que resulta al servirse.

Lo mejor de estos rollos es su versatilidad: se pueden presentar como un desayuno nutritivo, acompañados con arroz blanco al estilo oriental, o bien como una opción práctica para llevar en la lonchera. Preparar varios a la vez resulta sencillo y rendidor, ideal para consentir a la familia sin complicarse demasiado.

Cocinar en el sartén japonés no solo me permitió experimentar con una técnica distinta, sino también acercar a mi mesa un pedacito de esa tradición oriental que tanto me inspira. Estos rollos son un recordatorio de que la cocina es un viaje en cada platillo, y que con ingredientes sencillos podemos crear preparaciones llenas de sabor y belleza.



Ingredientes
  • 6 huevos grandes

  • ½ taza de zanahoria rallada fina

  • ½ taza de cebolla finamente picada

  • ½ taza de calabacita rallada (opcional)

  • 2 cucharadas de cilantro fresco picado

  • 6 salchichas tipo hot dog

  • 1 pizca de sal

  • 1 pizca de pimienta negra molida

  • 1 chorrito de salsa de soya (opcional, para dar un toque oriental)

  • 1 cucharadita de aceite por rollo

Preparación

  1. Los huevos se baten en un bowl amplio junto con las verduras, la sal, la pimienta y, si se desea, un chorrito de salsa de soya. 
  2. Se calienta el sartén japonés a fuego medio y se unta con un poco de aceite. 
  3. Se vierte una capa delgada de la mezcla de huevo y verduras, colocando enseguida una salchicha en un extremo. 
  4. Cuando el huevo empieza a cuajar, se enrolla cuidadosamente alrededor de la salchicha, formando un cilindro compacto. 
  5. Se agrega más mezcla de huevo en el sartén para cubrir el rollo, girándolo poco a poco hasta que quede completamente envuelto y dorado por todos lados.
  6. Se repite el procedimiento con el resto de las salchichas y la mezcla de huevo, obteniendo varios rollos. 
  7. Se sirven calientes, acompañados de arroz blanco o con un toque de salsa de tomate encima para decorar.
  8. Tip: También puedes variar el relleno usando queso, jamón o incluso tiras de verdura gruesa en lugar de salchicha.


domingo, 17 de agosto de 2025

Milhojas de calabacita y papa


Las calabacitas son una excelente adición a la dieta por muchas razones. No sé cuál sea la más importante, pero empecemos porque tienen un bajo contenido calórico debido a la cantidad de agua que contienen, lo que ayuda a perder peso. También son una buena fuente de fibra dietética, lo que mejora la regularidad intestinal y previene el estreñimiento.

Son ricas en nutrientes, ya que contienen una variedad de vitaminas y minerales esenciales, que incluyen vitamina C, vitamina A, potasio y magnesio. Estos nutrientes son importantes para el funcionamiento del cuerpo, ya que ayudan a mantener el sistema inmunológico, la salud ósea y la función muscular.

Otra característica es su versatilidad culinaria, pues se pueden preparar de diferentes formas: al vapor, asadas, salteadas, horneadas, en forma de espagueti y hasta crudas. Pueden ser parte de la guarnición, de la sopa, del guisado, de la ensalada, e incluso podemos encontrarlas en panes salados y dulces.

Preparar un milhojas con calabacita y otras verduras es una deliciosa manera de combinarlas en un plato lleno de sabor y textura. Un milhojas de calabacita, papa, cebolla y jitomate es perfecto como plato principal o como acompañamiento para cualquier comida. ¡Disfruta de esta combinación saludable y llena de sabor! 

 

Milhojas de calabacita y papa 

  • 2 calabacitas en rebanadas
  • 3 – 4 jitomates
  • 2 dientes de ajo
  • 2 cebollas
  • 2 papas cocidas y rebanadas
  • 200 gr queso manchego o similar
  • Aceite el necesario
  • Sal y pimienta

 

  1. Muela el jitomate con los dientes de ajo y ¼ de cebolla. 
  2. Fría la salsa de jitomate en una cucharada de aceite y reserve.
  3. Rebane las cebollas. 
  4. Barnice con aceite un sartén o plancha, ponga las calabacitas para que se doren, después las cebollas, por último, las papas. 
  5. Ralle el queso.
  6. En el plato en el que va a servir el milhojas ponga un aro de metal o forme uno con papel de aluminio. 
  7. Ponga una capa de calabacitas, una de cebolla, una de papa y un poco de queso, acomode otra capa de calabacitas, cebolla, papa y queso, termine con una calabacita y queso.  
  8. Bañe con la salsa de tomate caliente y lleve a la mesa.  
  9. Es recomendable que el aro lo quite hasta que esté en la mesa para que no se desbarate el milhojas.


jueves, 10 de julio de 2025

Pastel de cumpleaños




Aunque por algún tiempo hice casi nada de repostería, siempre me ha gustado hacer y regalar algo preparado. Siempre que iba a alguna reunión o a visitar a alguien, llevaba algo hecho por mí; un postre, bocadillo o lo que fuera.

Queda por entendido que, cuando se acercaba el cumpleaños de algún familiar o amigo, mi esposo era el encargado de llevar a la casa de nuestro ser querido, un pequeño pastel elaborado por mí, no importaba si hacían fiesta o no, ni tampoco si era entre semana o en fin de semana.

Por supuesto, cuando era el cumpleaños de alguien de aquí de casa, le hacía su pastel o el postre que le gustara más.  En ocasiones hacía el postre y de paso el pastel de cumpleaños.

Ahora que a estoy otra vez haciendo cosas en la cocina y como se acercaba el cumpleaños de uno de mis hijos, me dispuse a hornear este pastel de cumpleaños.  Realmente es un pastel muy rico, los panes quedan como panetelas.  Las panetelas son panes que venden en los mercados en Villahermosa, Tabasco, de donde soy oriunda.

Pastel de cumpleaños

  • 2 tazas harina
  • 1 ¼ cucharadita sal
  • 2 cucharaditas polvo para hornear
  • 4 huevos
  • 2 tazas azúcar
  • 1 cucharada vainilla
  • 1 taza leche
  • 60 gr mantequilla
  • 1/3 taza aceite

Cobertura

  • 1 ¼ tazas cocoa en polvo
  • 4 tazas azúcar glass
  • ¼ cucharadita sal
  • 1/3 taza agua caliente
  • 1 cucharada vainilla
  • 290 gr mantequilla suavizada

 

  1. Precaliente el horno a 175°C y engrase dos moldes de 23 o 25 cm. 
  2. Cubra con papel para hornear, vuelva a engrasar y enharinar.
  3. En un tazón mezcle harina, sal y polvo para hornear.  Reserve.  
  4. En el tazón de la batidora eléctrica bata los huevos, azúcar y vainilla hasta que cambien de color y espesen, aproximadamente 2 minutos. 
  5. Agregue los ingredientes secos y mezcle a mano, solamente hasta que se integre.
  6. En una olla, a fuego medio o en el microondas ponga la leche a que casi hierva, retire del fuego y agregue el aceite y la mantequilla y mezcle hasta que se integre bien.
  7. Lentamente, mezcle la preparación caliente al batido y revuelva suavemente, hasta que esté suave.  
  8. Divida la mezcla en los dos moldes preparados y hornee hasta que estén cocidos y las orillas se separen de los bordes, de 30 a 35 minutos.
  9. Retire los moldes del horno y deje enfriar a temperatura ambiente. 
  10. Saque los panes ya fríos de los moldes, desprenda el papel de hornear y divida cada pan en dos capas.
  11. Prepare la cobertura, ponga en el tazón de la batidora el polvo de cocoa, 1 taza de azúcar glass, sal y bata.  
  12. Agregue el agua caliente y la vainilla y raspe el fondo para que se integre todo bien.  
  13. Añada la mantequilla y el azúcar restante y bata hasta que quede cremosa y esponjosa. 
  14. En un platón ponga una pieza de pastel y cubra con la mezcla de chocolate, acomode el segundo piso del pan, y ponga chocolate, así como el tercer piso y cuando ponga el último piso del pastel cubra con el resto del chocolate, los bordes y arriba.
  15. Ponga el pastel en el refrigerador por al menos dos horas para que esté firme para rebanarlo.  Decore el pastel a su gusto.

 


viernes, 20 de junio de 2025

Aderezo de chile verde


Aderezo de chile verde

En la cocina mexicana, hablar de "chile verde" es evocar de inmediato una salsa sabrosa para tacos, con ese toque picante que realza cualquier antojo callejero. Pero hoy quiero compartirles algo diferente: un aderezo de chile verde, que aunque parte del mismo ingrediente principal, tiene una personalidad distinta. No está pensado para los tacos ni para las carnes asadas, sino para acompañar verduras cocidas, crudas o incluso coronar una ensalada con carácter.

La diferencia entre una salsa tradicional y un aderezo radica tanto en la textura como en el equilibrio de sabores. Las salsas para tacos suelen ser más intensas, con un picor directo y concentrado, pensadas para acompañar comidas de sabores fuertes. En cambio, un aderezo de chile verde debe ser más suave, más untuoso, menos agresivo. Y en este caso, además, tiene un detalle encantador: un toque dulce muy delicado que suaviza la intensidad del chile y redondea el sabor.

Este aderezo que preparé es fresco y vibrante. Tiene ese saborcito picante que nos encanta, pero con una dulzura sutil que lo convierte en un compañero ideal para unas calabacitas al vapor, un mix de lechugas, o unas papas cocidas. El equilibrio entre lo picante, lo ácido y lo dulce hace que cada bocado sea interesante sin opacar los demás ingredientes.

En casa lo usamos para acompañar ensaladas de nopales, o incluso para darle vida a unas zanahorias cocidas. También queda delicioso como baño final sobre un tazón de verduras al vapor o asadas. No solo suma sabor, sino que aporta color, brillo y un matiz inesperado. El chile verde, con ese guiño dulce, se transforma en un aliado versátil y elegante.

Porque así como hay mil formas de amar el chile, también hay mil formas de usarlo. Y esta es una que, sin duda, merece un lugar especial en nuestras cocinas. ¿Te animas a probarlo?

Aderezo de chile verde o jalapeño fresco

  • 6 chiles jalapeños
  • ¼ taza cilantro
  • ¼ taza perejil
  • 2 dientes de ajo picados
  • 2 cucharadas jugo de limón
  • 1 cucharada de azúcar, miel o agave
  • 1 – 2 cebollitas de cambray
  • Aceite de oliva al gusto
  • Puede quitar las semillas de los chiles para que no quede tan picoso.

  1. En el procesador de alimentos coloque los chiles sin semillas o al gusto y el resto de los ingredientes excepto el aceite de oliva.  
  2. Procese hasta que esté fino, pero aún en trozos, o si lo desea puede hacer un puré.
  3. Sirva en un frasco hermético y agregue el aceite de oliva al gusto, agite. 
  4. Guarde en el refrigerador.



miércoles, 21 de mayo de 2025

Dip de elote


Un dip es una preparación culinaria que consiste en una mezcla generalmente espesa o cremosa, diseñada para acompañar alimentos que se sumergen en ella antes de ser consumidos. Es común que los dips sean servidos con alimentos como vegetales crudos, chips, galletas, pan, o incluso carnes. Los ingredientes varían según la cultura y el tipo de dip, pero suelen incluir bases como queso, crema, yogurt, aguacate, legumbres o purés de verduras, a menudo combinados con hierbas, especias y otros condimentos para potenciar el sabor.

La historia del dip se remonta a las antiguas civilizaciones, donde las culturas solían mezclar ingredientes simples para realzar el sabor de los alimentos. Por ejemplo, los griegos antiguos utilizaban tzatziki, un dip hecho con yogurt, pepino y ajo, como acompañamiento para panes planos. En el Mediterráneo, los egipcios desarrollaron el hummus, una combinación de puré de garbanzos, tahini, ajo y limón, que sigue siendo popular hoy en día. Estas recetas, entre otras, demuestran que la idea de sumergir alimentos en salsas es milenaria.

El término "dip" proviene del inglés, que literalmente significa "sumergir". Su popularización en los países de habla inglesa ocurrió en el siglo XX, especialmente en los Estados Unidos, donde los dips se convirtieron en un elemento básico para reuniones y eventos sociales. La invención de las chips de maíz y las papas fritas impulsó la creación de dips específicos, como el queso con chile, la salsa ranch y la salsa de cebolla, que ganaron enorme aceptación en las décadas de 1950 y 1960.

En muchas culturas, los dips no solo se consideran acompañamientos, sino también elementos clave de la experiencia gastronómica. En México, por ejemplo, el guacamole, elaborado con aguacate, tomate, chile y limón, es una preparación icónica que se ha adoptado en todo el mundo. En el Medio Oriente, además del hummus, el baba ganoush, hecho con berenjenas asadas, es otro dip tradicional que refleja la riqueza culinaria de la región.

Hoy en día, los dips han evolucionado para adaptarse a diversos estilos de vida y preferencias alimenticias. Existen opciones veganas, bajas en grasa, altas en proteínas y libres de alérgenos para satisfacer las necesidades modernas. Además, los dips continúan siendo una forma creativa de experimentar con sabores e ingredientes de diferentes partes del mundo, lo que los convierte en una preparación culinaria versátil y universal.



Dip de elote

  • 2 tazas de granos de elote
  • ½ taza de cebolla picada fino
  • 4 chiles serranos picados fino
  • 2 dientes de ajo picado fino
  • ¼ taza mayonesa
  • 1 taza de queso cheddar rallado
  • 2 cucharadas de mantequilla
  • Sal y pimienta al gusto

 

  1. En una cucharada de mantequilla fría los granos de elote hasta que estén dorados, reserve. 
  2. En la mantequilla restante fría la cebolla, el ajo y el chile hasta que se acitrone, reserve.
  3. En un tazón mezcle los granos de elote dorado, la mezcle de chile, cebolla y ajo, agregue la mayonesa y el queso, reservando un poco para cubrirlos.  Revuelva
  4. Sazone con sal y pimienta.  Vierta en moldes para servir, espolvoree el queso que reservó.
  5. Hornee a 180°C hasta que dore, aproximadamente 15 – 20 minutos. Sirva acompañado de totopos o galletas saladas.
  6. Este dip se puede hacer por adelantado, se prepara todo justo hasta antes de entrar al horno. Tape, refrigere, cuando lo vaya a necesitar hornee por aproximadamente 35 – 40 minutos.

martes, 11 de marzo de 2025

Calabacitas asadas con salsa de requesón

Las calabacitas asadas con salsa de requesón son uno de esos platillos que, con su sencillez, conquistan el corazón de cualquiera que las pruebe. Imagina un día de verano en el que el aire huele a parrilla y las calabacitas frescas están listas para asarse, brillando con su color verde suave y un toque de aceite de oliva. El fuego lento las dora y forma una ligera costra que guarda su frescura y sabor. Los aromas se mezclan y es entonces cuando entra en escena la salsa de requesón, ligera y cremosa, que complementa a la perfección el dulzor natural de las calabacitas.
La preparación es simple pero llena de sabor. Mientras las calabacitas se doran, el requesón se mezcla con un chorrito de limón, un toque de ajo y hierbas frescas como cilantro o perejil, que le dan un toque de frescura inigualable. Al juntar todo, el contraste entre la textura suave del requesón y lo crujiente de las calabacitas asadas hace que cada bocado sea una verdadera delicia. Este platillo no solo alimenta el cuerpo, sino también el alma.
Hay un hecho curioso relacionado con esta receta. Mi abuela solía prepararla cada vez que alguien en la familia estaba estresado o preocupado. Según ella, las calabacitas tenían el poder de "calmar los nervios" gracias a su forma redonda y suave, que simbolizaba equilibrio y paz. No sé si hay alguna verdad científica detrás de eso, pero lo que sí sé es que cada vez que las comemos, todos terminamos con una sonrisa en el rostro, más relajados y contentos.
Al final, las calabacitas asadas con salsa de requesón son más que un simple plato; son un recordatorio de lo maravilloso que puede ser lo simple cuando está bien hecho. Este plato te invita a disfrutar de los pequeños momentos, a saborear cada bocado y, quizás, a creer un poco en la magia que solo la comida casera puede brindar.


Calabacitas asadas con salsa de requesón

  • 4 calabacitas
  • Aceite de oliva la necesaria
  • Sal y pimienta al gusto
  • 50 gr de almendras tostadas en trozos                                           
  • Crema de requesón:
  • 250 gr requesón
  • 3 – 4 cucharadas de mayonesa
  • ½ limón, su jugo
  • 1 limón, su ralladura
  • Sal y pimienta al gusto
  • 1 diente de ajo picado fino

 

  1. Rebane las calabacitas a lo largo finamente y sazone con aceite de oliva, sal y pimienta y empiece a dorar en la parrilla.
  2. Mientras tanto, prepare la crema de requesón.  Mezcle el requesón con la mayonesa, jugo de limón, ajo picado, sal y pimienta, bata bien a que todo se integre.
  3. Sirva las calabacitas con la salsa de requesón y esparza las almendras tostadas.