jueves, 11 de septiembre de 2025

Enchiladas Agustinas: una joya conventual


Hace poco me topé con un artículo que hablaba de las enchiladas agustinas, un platillo que, a simple vista, parecía una variante elegante de las enchiladas tradicionales, pero con un toque barroco y festivo. El nombre me llamó tanto la atención que decidí investigar más, y lo que descubrí me emocionó: una receta que, aunque no aparece en los recetarios antiguos más conocidos, sí ha comenzado a rescatarse en publicaciones recientes como Animal Gourmet, Excélsior y Larousse Cocina, donde se reconoce como una preparación típica poblana de temporada.

Según estas fuentes, las enchiladas agustinas podrían haber nacido en los conventos de monjas agustinas en Puebla, como una forma de reaprovechar el picadillo sobrante de los chiles en nogada. Esta historia tiene mucho sentido: las monjas eran maestras del aprovechamiento y de la fusión de sabores, y no me extrañaría que al ver que sobraba esa mezcla maravillosa de carne, frutas y frutos secos, se les ocurriera meterla en tortillas, bañarla en mole poblano caliente y coronarla con granada y ajonjolí. El resultado: una verdadera obra maestra.

Me emocionó tanto la historia que decidí prepararlas en casa. En lugar de usar carne molida como algunas versiones modernas indican, yo preferí hacerlas con carne de cerdo deshebrada, que cociné con calma y luego mezclé con manzana, pera, durazno, pasitas, nuez, almendra, jitomate y un toque de jerez y especias dulces. Después, rellené tortillas de maíz que doblé a la mitad y bañé con un mole poblano calientito y especiado, para luego decorar con granada fresca y hojitas de perejil. Quedaron preciosas.

Tan deliciosas son, que me atrevo a decir que están al mismo nivel que los chiles en nogada. Al final, comparten el mismo relleno, pero la combinación con el mole poblano le da una personalidad distinta, más terrosa y profunda. Es una experiencia sensorial inolvidable: dulce, salada, suave, con textura… un platillo verdaderamente de temporada.

Me encanta pensar que esta receta, que por mucho tiempo quedó a la sombra del chile en nogada, hoy empieza a recuperar su lugar en la cocina mexicana. Y me da aún más gusto poder compartirla aquí, en mi blog, como un ejemplo más de cómo nuestra cocina conventual sigue viva, creativa y profundamente sabrosa. La repetiré sin duda cada año.












Enchiladas Agustinas


  • 12 tortillas de maíz
  • Aceite (el necesario para freir)
  • 3 tazas de relleno de chiles en nogada (con carne de cerdo, frutas y frutos secos)
  • 1 litro de mole poblano caliente
  • 1 taza de granada desgranada
  • Hojas de perejil fresco

  1.  Fría las tortillas en aceite caliente solo unos segundos, para que queden suaves y se puedan doblar sin romperse. 
  2. Caliente el relleno y el mole poblano. 
  3. Rellene cada tortilla con la carne preparada, doble a la mitad o enrolle, acomode en un plato.  
  4. Bañe con el mole caliente y adorne con la granada y las hojas de perejil. 
  5. Sirva de inmediato.

sábado, 6 de septiembre de 2025

Chiles en nogada: tradición, sabor y orgullo mexicano

Hoy preparé chiles en nogada, aprovechando que estamos en la temporada ideal para disfrutarlos. En casa a todos (excepto a mi hijo menor) les encantan, pero debo confesar que quien más los disfruta soy yo. El sabor de este platillo siempre me llena de orgullo y alegría porque no es solo comida, sino también tradición, historia y un momento de reunión familiar.

Es cierto que se trata de una receta bastante laboriosa. Tiene varias etapas: el asado y pelado de los chiles; la preparación del relleno con carne, frutas, especias y frutos secos; la nogada hecha con nuez de Castilla y, finalmente, la decoración con granada y cilantro. Sin embargo, todo el esfuerzo vale la pena cuando el plato llega a la mesa y cada quien da la primera probada con una sonrisa.

Los chiles en nogada son uno de los platillos más emblemáticos de México. Se cree que su origen se remonta a Puebla, en 1821, cuando las monjas agustinas del convento de Santa Mónica los prepararon para recibir a Agustín de Iturbide, quien pasaba por la ciudad tras la firma de los Tratados de Córdoba, que consumaron la independencia. El platillo debía ser especial ya que debía representar los colores de la nueva bandera del Ejército Trigarante (que siguen siendo los mismos colores de la bandera mexicana): verde, blanco y rojo.

Así surgió la receta: un chile poblano relleno de picadillo, que combina lo salado de la carne con lo dulce de las frutas; bañado con la nogada, una salsa blanca hecha a base de nuez de Castilla; y decorado con granos rojos de granada y hojas verdes de cilantro. Un platillo que, más allá de alimentar, buscaba celebrar y simbolizar el orgullo de un país recién nacido.

Con el tiempo, los chiles en nogada se consolidaron como un plato festivo y patriótico, servido principalmente en los meses de agosto y septiembre, justo cuando la nuez fresca y la granada están en temporada, y coincidiendo además con las fiestas patrias. Su preparación es un claro ejemplo de la cocina barroca poblana, caracterizada por la mezcla de sabores, la abundancia de ingredientes y la búsqueda de un resultado visual y gustativo lleno de riqueza.

Por eso, cada vez que preparo chiles en nogada, siento que participo de esa historia y tradición. Es un platillo que requiere dedicación, pero que regala a cambio un momento especial alrededor de la mesa, donde se mezclan la memoria, la celebración y, por supuesto, el amor a México.

Chiles en nogada

  • 12 chiles poblanos
  • 1 k lomo de puerco
  • 2 cebollas
  • 6 dientes de ajo
  • 2 clavos de olor
  • 6 jitomates
  • ½ cucharadita pimienta en grano
  • 4 – 6 pimientas gordas
  • ½ cucharada semillas de cilantro
  • 2 rajas de canela medianas
  • 2 ½ tazas de nueces de Castilla
  • 1 taza de pasitas
  • 1 taza de almendras peladas
  • 4 – 5 peras
  • 4 – 5 manzanas
  • 4 – 5 duraznos
  • 2 tazas de Jerez
  • 1 taza de miel de agave
  • Sal al gusto
  • Aceite el necesario
  • 1 litro crema
  • 200 gr queso de cabra
  • 400 gr queso crema
  • 4 – 5 piezas de granada

 

  1. Cueza el lomo de puerco hasta que esté suave, con ½ cebolla, sal y 2 dientes de ajo. 
  2. Cuando esté listo, deshebre la carne y reserve.  
  3. Ase los chiles poblanos, sude, pele, retire las semillas. Reserve. 
  4. Pele y pique las manzanas, peras y duraznos. 
  5. Pique 1 taza de nueces de castilla ya limpias, reserve.  
  6. Desgrane las granadas, reserve.
  7. Ponga aceite en una cazuela y fría la cebolla, los ajos pelados, los clavos de olor, las pimientas, una rama de canela desmenuzada y las semillas de cilantro.  
  8. Cuando todo esté dorado y el olor liberado, muela con los jitomates, reserve.
  9. En el aceite que quedó, ponga la carne deshebrada y dore, si es necesario agregue más aceite.  
  10. Añada el caldillo de jitomate molido y si es necesario agregue un poco de caldo del cerdo. 
  11. Incorpore sal al gusto. 
  12. Cuando esté bien sazonado, agregue las nueces y las pasitas, al final agregue las frutas, 1 taza de jerez y ½ taza de miel de agave. 
  13. Deje que hierva todo y se sazone.  
  14. Rectifique la sazón. 
  15. Rellene los chiles poblanos.
  16. Licúe la raja de canela, el queso de cabra, el queso crema, el resto de las almendras, el resto de las nueces, el resto del jerez, el resto de la miel y la crema. 
  17. Vierta sobre los chiles rellenos y adorne con las semillas de granada y perejil o cilantro si desea.

(Editado por Mario Alberto Vázquez Rosas)

(Imágenes editadas por medio de Inteligencia Artificial)

sábado, 30 de agosto de 2025

Banderillas coreanas


En Corea del Sur, las banderillas coreanas (핫도그) se convirtieron en un fenómeno callejero desde mediados del año 2000. Inspiradas en el corn dog estadounidense, se adaptaron con un toque muy particular: masa más espesa y suave, empanizados crujientes con panko o papas en cubos, y versiones rellenas de queso mozzarella. Poco a poco se popularizaron en mercados nocturnos de Seúl y hoy son tendencia mundial gracias a las redes sociales.

En nuestra familia tenemos una tradición que nos encanta: en los cumpleaños, el festejado elige la comida que más se le antoje. Esta vez fue el turno de Miguel Rodrigo, mi nieto, y su petición fueron las banderillas coreanas. Como nunca antes las habíamos hecho, el día se convirtió en una aventura familiar muy divertida.

Nos organizamos para comprar los ingredientes y preparar la receta. Siempre había sido yo quien cocinaba los cumpleaños, pero esta vez mi marido también se animó a participar. Además, se sumaron Deyita, mi nuera, y Mickey y Lau, los padres de Miguelito. Entre todos formamos un verdadero equipo en la cocina. Entre la masa, las salchichas y el queso, las primeras banderillas comenzaron a salir del aceite doraditas y crujientes.

El resultado nos sorprendió: para ser la primera vez, quedaron deliciosas, con un sabor auténtico y muy festivo. A todos nos encantaron, pero quien más las disfrutó fue Miguelito, feliz con su banderilla cubierta de papas. Para completar la mesa, también preparamos hot dogs en pan artesanal rellenos de tocino y verduras caramelizadas, un acompañamiento perfecto que hizo aún más especial la celebración.

Fue un cumpleaños lleno de risas, sabores nuevos y la alegría de cocinar en familia. Una experiencia que seguro repetiremos, porque no hay mejor regalo que compartir la mesa con quienes más queremos.


Ingredientes (8 piezas):

  • 4 salchichas

  • 200 g de queso mozzarella en barra (cortado en bastones)

  • 1 taza de harina de trigo

  • 2 cucharadas de azúcar

  • ½ cucharadita de sal

  • 1 cucharadita de polvo para hornear

  • 1 huevo

  • 150 ml de leche

  • 1 taza de panko o papas en cubos fritas

  • Palitos de brocheta

  • Aceite para freír

Preparación:

  1. Ensarta en cada palito una salchicha o un trozo de queso (o mitad y mitad).

  2. Mezcla harina, azúcar, sal, polvo de hornear, huevo y leche hasta obtener una masa espesa.

  3. Pasa cada brocheta por la masa y luego por panko o papas.

  4. Fríe en aceite caliente (170-180 °C) hasta que estén doradas.

  5. Escurre en papel absorbente.

  6. Sirve con cátsup, mostaza o incluso azúcar granulada, como se acostumbra en Corea.


Imagenes mejoradas mediante Inteligencia Artificial. Edición de Mario Alberto Vázquez Rosas

miércoles, 27 de agosto de 2025

Rollo de huevo con salchichas y verduras

Rollo de huevo con salchicha y verduras

La cocina tiene el poder de transportarnos a distintos rincones del mundo sin salir de casa. Inspirada en la tradición oriental, preparé estos rollos de huevo rellenos que combinan la técnica japonesa con un toque casero muy nuestro. El sartén rectangular japonés, conocido por ser el favorito para elaborar el tamagoyaki, fue el aliado perfecto para darles esa forma compacta, uniforme y dorada que tanto luce en la mesa.

Dentro del huevo se esconde una salchicha, envuelta en una mezcla de verduras finamente picadas que aportan color, textura y sabor. Al cocinarse lentamente, el huevo se adhiere a la salchicha y se transforma en un rollo suave y esponjoso por dentro, pero con un exterior firme y doradito. Es un platillo que sorprende por su sencillez y al mismo tiempo por lo vistoso que resulta al servirse.

Lo mejor de estos rollos es su versatilidad: se pueden presentar como un desayuno nutritivo, acompañados con arroz blanco al estilo oriental, o bien como una opción práctica para llevar en la lonchera. Preparar varios a la vez resulta sencillo y rendidor, ideal para consentir a la familia sin complicarse demasiado.

Cocinar en el sartén japonés no solo me permitió experimentar con una técnica distinta, sino también acercar a mi mesa un pedacito de esa tradición oriental que tanto me inspira. Estos rollos son un recordatorio de que la cocina es un viaje en cada platillo, y que con ingredientes sencillos podemos crear preparaciones llenas de sabor y belleza.



Ingredientes
  • 6 huevos grandes

  • ½ taza de zanahoria rallada fina

  • ½ taza de cebolla finamente picada

  • ½ taza de calabacita rallada (opcional)

  • 2 cucharadas de cilantro fresco picado

  • 6 salchichas tipo hot dog

  • 1 pizca de sal

  • 1 pizca de pimienta negra molida

  • 1 chorrito de salsa de soya (opcional, para dar un toque oriental)

  • 1 cucharadita de aceite por rollo

Preparación

  1. Los huevos se baten en un bowl amplio junto con las verduras, la sal, la pimienta y, si se desea, un chorrito de salsa de soya. 
  2. Se calienta el sartén japonés a fuego medio y se unta con un poco de aceite. 
  3. Se vierte una capa delgada de la mezcla de huevo y verduras, colocando enseguida una salchicha en un extremo. 
  4. Cuando el huevo empieza a cuajar, se enrolla cuidadosamente alrededor de la salchicha, formando un cilindro compacto. 
  5. Se agrega más mezcla de huevo en el sartén para cubrir el rollo, girándolo poco a poco hasta que quede completamente envuelto y dorado por todos lados.
  6. Se repite el procedimiento con el resto de las salchichas y la mezcla de huevo, obteniendo varios rollos. 
  7. Se sirven calientes, acompañados de arroz blanco o con un toque de salsa de tomate encima para decorar.
  8. Tip: También puedes variar el relleno usando queso, jamón o incluso tiras de verdura gruesa en lugar de salchicha.


domingo, 17 de agosto de 2025

Milhojas de calabacita y papa


Las calabacitas son una excelente adición a la dieta por muchas razones. No sé cuál sea la más importante, pero empecemos porque tienen un bajo contenido calórico debido a la cantidad de agua que contienen, lo que ayuda a perder peso. También son una buena fuente de fibra dietética, lo que mejora la regularidad intestinal y previene el estreñimiento.

Son ricas en nutrientes, ya que contienen una variedad de vitaminas y minerales esenciales, que incluyen vitamina C, vitamina A, potasio y magnesio. Estos nutrientes son importantes para el funcionamiento del cuerpo, ya que ayudan a mantener el sistema inmunológico, la salud ósea y la función muscular.

Otra característica es su versatilidad culinaria, pues se pueden preparar de diferentes formas: al vapor, asadas, salteadas, horneadas, en forma de espagueti y hasta crudas. Pueden ser parte de la guarnición, de la sopa, del guisado, de la ensalada, e incluso podemos encontrarlas en panes salados y dulces.

Preparar un milhojas con calabacita y otras verduras es una deliciosa manera de combinarlas en un plato lleno de sabor y textura. Un milhojas de calabacita, papa, cebolla y jitomate es perfecto como plato principal o como acompañamiento para cualquier comida. ¡Disfruta de esta combinación saludable y llena de sabor! 

 

Milhojas de calabacita y papa 

  • 2 calabacitas en rebanadas
  • 3 – 4 jitomates
  • 2 dientes de ajo
  • 2 cebollas
  • 2 papas cocidas y rebanadas
  • 200 gr queso manchego o similar
  • Aceite el necesario
  • Sal y pimienta

 

  1. Muela el jitomate con los dientes de ajo y ¼ de cebolla. 
  2. Fría la salsa de jitomate en una cucharada de aceite y reserve.
  3. Rebane las cebollas. 
  4. Barnice con aceite un sartén o plancha, ponga las calabacitas para que se doren, después las cebollas, por último, las papas. 
  5. Ralle el queso.
  6. En el plato en el que va a servir el milhojas ponga un aro de metal o forme uno con papel de aluminio. 
  7. Ponga una capa de calabacitas, una de cebolla, una de papa y un poco de queso, acomode otra capa de calabacitas, cebolla, papa y queso, termine con una calabacita y queso.  
  8. Bañe con la salsa de tomate caliente y lleve a la mesa.  
  9. Es recomendable que el aro lo quite hasta que esté en la mesa para que no se desbarate el milhojas.


jueves, 10 de julio de 2025

Pastel de cumpleaños




Aunque por algún tiempo hice casi nada de repostería, siempre me ha gustado hacer y regalar algo preparado. Siempre que iba a alguna reunión o a visitar a alguien, llevaba algo hecho por mí; un postre, bocadillo o lo que fuera.

Queda por entendido que, cuando se acercaba el cumpleaños de algún familiar o amigo, mi esposo era el encargado de llevar a la casa de nuestro ser querido, un pequeño pastel elaborado por mí, no importaba si hacían fiesta o no, ni tampoco si era entre semana o en fin de semana.

Por supuesto, cuando era el cumpleaños de alguien de aquí de casa, le hacía su pastel o el postre que le gustara más.  En ocasiones hacía el postre y de paso el pastel de cumpleaños.

Ahora que a estoy otra vez haciendo cosas en la cocina y como se acercaba el cumpleaños de uno de mis hijos, me dispuse a hornear este pastel de cumpleaños.  Realmente es un pastel muy rico, los panes quedan como panetelas.  Las panetelas son panes que venden en los mercados en Villahermosa, Tabasco, de donde soy oriunda.

Pastel de cumpleaños

  • 2 tazas harina
  • 1 ¼ cucharadita sal
  • 2 cucharaditas polvo para hornear
  • 4 huevos
  • 2 tazas azúcar
  • 1 cucharada vainilla
  • 1 taza leche
  • 60 gr mantequilla
  • 1/3 taza aceite

Cobertura

  • 1 ¼ tazas cocoa en polvo
  • 4 tazas azúcar glass
  • ¼ cucharadita sal
  • 1/3 taza agua caliente
  • 1 cucharada vainilla
  • 290 gr mantequilla suavizada

 

  1. Precaliente el horno a 175°C y engrase dos moldes de 23 o 25 cm. 
  2. Cubra con papel para hornear, vuelva a engrasar y enharinar.
  3. En un tazón mezcle harina, sal y polvo para hornear.  Reserve.  
  4. En el tazón de la batidora eléctrica bata los huevos, azúcar y vainilla hasta que cambien de color y espesen, aproximadamente 2 minutos. 
  5. Agregue los ingredientes secos y mezcle a mano, solamente hasta que se integre.
  6. En una olla, a fuego medio o en el microondas ponga la leche a que casi hierva, retire del fuego y agregue el aceite y la mantequilla y mezcle hasta que se integre bien.
  7. Lentamente, mezcle la preparación caliente al batido y revuelva suavemente, hasta que esté suave.  
  8. Divida la mezcla en los dos moldes preparados y hornee hasta que estén cocidos y las orillas se separen de los bordes, de 30 a 35 minutos.
  9. Retire los moldes del horno y deje enfriar a temperatura ambiente. 
  10. Saque los panes ya fríos de los moldes, desprenda el papel de hornear y divida cada pan en dos capas.
  11. Prepare la cobertura, ponga en el tazón de la batidora el polvo de cocoa, 1 taza de azúcar glass, sal y bata.  
  12. Agregue el agua caliente y la vainilla y raspe el fondo para que se integre todo bien.  
  13. Añada la mantequilla y el azúcar restante y bata hasta que quede cremosa y esponjosa. 
  14. En un platón ponga una pieza de pastel y cubra con la mezcla de chocolate, acomode el segundo piso del pan, y ponga chocolate, así como el tercer piso y cuando ponga el último piso del pastel cubra con el resto del chocolate, los bordes y arriba.
  15. Ponga el pastel en el refrigerador por al menos dos horas para que esté firme para rebanarlo.  Decore el pastel a su gusto.

 


viernes, 20 de junio de 2025

Aderezo de chile verde


Aderezo de chile verde

En la cocina mexicana, hablar de "chile verde" es evocar de inmediato una salsa sabrosa para tacos, con ese toque picante que realza cualquier antojo callejero. Pero hoy quiero compartirles algo diferente: un aderezo de chile verde, que aunque parte del mismo ingrediente principal, tiene una personalidad distinta. No está pensado para los tacos ni para las carnes asadas, sino para acompañar verduras cocidas, crudas o incluso coronar una ensalada con carácter.

La diferencia entre una salsa tradicional y un aderezo radica tanto en la textura como en el equilibrio de sabores. Las salsas para tacos suelen ser más intensas, con un picor directo y concentrado, pensadas para acompañar comidas de sabores fuertes. En cambio, un aderezo de chile verde debe ser más suave, más untuoso, menos agresivo. Y en este caso, además, tiene un detalle encantador: un toque dulce muy delicado que suaviza la intensidad del chile y redondea el sabor.

Este aderezo que preparé es fresco y vibrante. Tiene ese saborcito picante que nos encanta, pero con una dulzura sutil que lo convierte en un compañero ideal para unas calabacitas al vapor, un mix de lechugas, o unas papas cocidas. El equilibrio entre lo picante, lo ácido y lo dulce hace que cada bocado sea interesante sin opacar los demás ingredientes.

En casa lo usamos para acompañar ensaladas de nopales, o incluso para darle vida a unas zanahorias cocidas. También queda delicioso como baño final sobre un tazón de verduras al vapor o asadas. No solo suma sabor, sino que aporta color, brillo y un matiz inesperado. El chile verde, con ese guiño dulce, se transforma en un aliado versátil y elegante.

Porque así como hay mil formas de amar el chile, también hay mil formas de usarlo. Y esta es una que, sin duda, merece un lugar especial en nuestras cocinas. ¿Te animas a probarlo?

Aderezo de chile verde o jalapeño fresco

  • 6 chiles jalapeños
  • ¼ taza cilantro
  • ¼ taza perejil
  • 2 dientes de ajo picados
  • 2 cucharadas jugo de limón
  • 1 cucharada de azúcar, miel o agave
  • 1 – 2 cebollitas de cambray
  • Aceite de oliva al gusto
  • Puede quitar las semillas de los chiles para que no quede tan picoso.

  1. En el procesador de alimentos coloque los chiles sin semillas o al gusto y el resto de los ingredientes excepto el aceite de oliva.  
  2. Procese hasta que esté fino, pero aún en trozos, o si lo desea puede hacer un puré.
  3. Sirva en un frasco hermético y agregue el aceite de oliva al gusto, agite. 
  4. Guarde en el refrigerador.