La cocina es un laboratorio de sabores, y a veces, los errores se convierten en los mejores aciertos. Tal fue el caso de nuestro plato, que comenzó con la noble intención de preparar unas auténticas masitas de pan (Semmelknödel), esas albóndigas esponjosas de origen bávaro, perfectas para absorber salsas. Suavemente cocidas y llenas de sabor, estas masitas eran las protagonistas silenciosas de un guiso de champiñones y poro, que prometía ser el acompañamiento perfecto.
Sin embargo, en medio de la euforia culinaria, Migue hizo de las suyas. Donde se esperaba un toque sutil de poro, apareció una generosa montaña. El "pequeño error" de Migue se tradujo en una salsa con menos líquido, sí, pero con una profundidad de sabor inesperada. El poro, dulce y ligeramente anisado, se volvió el centro de atención, transformando el guiso en una versión más rústica y concentrada. Un feliz accidente que, al final, enriqueció el plato de una manera deliciosa.
Una vez servido, el aroma llenó la cocina. Pero en una casa mexicana, por más que la receta tenga un aire europeo, siempre hay espacio para el toque local. Así, Deya, mi nuera, con su paladar experto, encontró la combinación perfecta en el chipotle adobado. Su ahumado y dulzor profundo realzaron los sabores terrosos de los champiñones y el dulzor del poro, declarando que "así estaba mejor". Por su parte, Mario, mi hijo más pequeño, más inclinado a la vivacidad, optó por un generoso chorro de salsa Valentina, cuya acidez brillante cortó la cremosidad del guiso y las masitas, añadiendo ese chispeante sello mexicano.
Y como buena receta de aprovechamiento, las masitas de pan tienen una segunda vida gloriosa. Si acaso sobra alguna, en su natal Alemania (y como bien se nos ha recordado), no se desechan. Al día siguiente, se rebanan, se fríen en mantequilla hasta quedar doraditas y crujientes, y se les puede añadir huevo para hacerlas estilo tortilla o revuelto. Una verdadera delicia para el desayuno o una cena ligera, que transforma las sobras en un manjar renovado. Es la prueba de que un buen plato nunca se va del todo, y que la creatividad en la cocina siempre encuentra nuevas formas de sorprender.
Así, este plato, nacido en Baviera, transformado por un "error" de Migue y adoptado con entusiasmo por el picante mexicano de Deya y Mario, se convierte en una anécdota deliciosa que demuestra que la mejor cocina es la que se comparte, se adapta y se disfruta sin reglas estrictas. ¡Buen provecho!
Masitas de pan Bávaras, Semmelknödel
- 250 gr pan viejo, bolillo o baguette
- 250 ml de leche caliente
- 250 ml de caldo de pollo o de verduras
- 2 – 3 huevos
- 3 cucharadas de poro picado
- 3 rebanadas de tocino picado
- 2 cucharadas de mantequilla
- 2 cucharadas perejil picado
- Sal y pimienta al gusto
- Ajo y cebolla en polvo al gusto
- Pan molido el necesario
- Corte el pan viejo, bolillo o baguette en cubos pequeños, agregue la leche caliente y el caldo de verduras o pollo y deje que se absorba, si es necesario agregue más líquido.
- Con un prensapuré o con la mano, aplaste el pan para que no queden grumos grandes. Desheche el exceso de líquido.
- Fría el tocino con la mantequilla, cuando esté casi dorado agregue el poro para que se cueza, vierta sobre la mezcla de pan con leche, así como el perejil picado, sazone con ajo en polvo, cebolla en polvo, sal y pimienta.
- Si la mezcla está muy húmeda y no se pueden hacer bolitas, agregue el pan molido necesario, poco a poco para que tome cuerpo.
- Ponga abundante agua en una olla y deje que hierva, agregue un poco de sal, baje el fuego. Forme una bolita de pan pequeña y vierta en el agua hirviendo, si no se desbarata ya tiene la consistencia necesaria, forme las bolas del tamaño deseado y deje que se cueza, alrededor de 20 minutos.
- No ponga muchas para que no se baje mucho la temperatura del agua.
- Cuando las masitas de pan suben a la superficie, deje cocer unos dos o tres minutos más y ya están listas.
- Vierta sobre el guiso que vaya a utilizar y disfrute.
Guiso de champiñones y poro
- 1 k de champiñones
- 1 poro grande en cubitos
- 1 diente de ajo picado
- 1 taza de crema
- 1 taza caldo de verduras o agua
- 2 cucharadas de mantequilla
- 1 mazo de perejil picado
- El jugo de 1 limón
- Nuez moscada, sal y pimienta al gusto
- Rebane o corte en cuartos los champiñones.
- En una olla ponga la mantequilla y fría los champiñones, hasta que suelten su agua y se vean doraditos.
- Baje el fuego, agregue el poro y fría hasta que esté cocido, añada el ajo picado y cocine un poco más.
- Vierta el caldo y deje que se reduzca a la mitad, agregue la crema y deje que hierva a fuego lento. Sazone con sal, pimienta y nuez moscada.
- Agregue el perejil fresco y el jugo de limón.
- Sirva en un plato y añada las masitas de pan.

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