Lo que hace a estos bizcochos algo extraordinario es su curiosa relación con la paciencia. A diferencia de otros postres que se buscan por su suavidad, el Cantuccio desafía al paladar con su firmeza, invitando a un ritual casi sagrado: el de ser sumergidos. Mientras esperaba la medianoche del 24, imaginaba a Santa agradeciendo ese toque crujiente que, al contacto con un poco de leche o café, se transforma en una explosión de sabor a almendra tostada y vainilla, revelando una textura que ha enamorado a papas y reyes desde el Renacimiento.
Prepararlos fue una experiencia sensorial, pero también un ejercicio de vigilancia extrema. El aroma que desprenden durante el segundo horneado —ese momento mágico donde se vuelven eternos— es tan hipnótico que actúa como un imán para los "duendes" de mi propia casa. No exagero cuando digo que tuve que improvisar un escondite de emergencia; en cuanto la bandeja tocó la encimera, empezaron a aparecer manos por todas partes intentando interceptar el cargamento antes de que llegara a su destino final bajo el árbol.
Fue una carrera contra el tiempo y el apetito familiar. Tuve que guardarlos bajo llave casi antes de que terminaran de enfriarse, recordándoles a todos que un buen Cantuccio es un premio a la resistencia. Al final, logré rescatar una buena ración para Santa, convencida de que, tras probar esta joya de Prato, mi casa será la primera que visite el próximo año. ¡Una receta que une la historia italiana con la magia de nuestra Navidad!
Biscotti de Almendra, Cantucci
- 300 gr harina
- 200 gr azúcar
- 3 huevos
- 50 g mantequilla sin sal
- 150 gr almendras enteras
- 1 cucharadita polvo para hornear
- ½ limón su ralladura
- 1 cucharadita vainilla
- 1 pizca de sal
- Precaliente el horno a 180°C y prepare una bandeja para hornear con papel de horno.
- Bata los huevos con el azúcar, vainilla, ralladura de limón y sal hasta que la mezcla esté pálida y espumosa, agregue la mantequilla derretida y mezcle bien.
- En un tazón aparte, mezcle la harina con el polvo para hornear.
- Incorpore gradualmente los ingredientes secos a la mezcla de huevos y azúcar hasta que ser forme una masa espesa y pegajosa.
- Añada las almendras enteras a la masa.
- Enharine ligeramente sus manos y la superficie de trabajo.
- Divida la masa en dos porciones iguales.
- Forme dos cilindros largos de unos 25 – 30 cm de largo y 4 – 5 cm de ancho.
- Coloque los cilindros separados en la bandeja para hornear preparada.
- Hornee durante 20 a 25 minutos o hasta que estén dorados por fuera y firmes al tacto.
- Saque la bandeja del horno y reduzca la temperatura a 160°C.
- Deje que los cilindros se enfríen solo por unos 10 minutos, con un cuchillo de sierra corte los cilindros en reganadas diagonales de 1 cm de grosor.
- Vuelva a color las rebanadas cortadas en la bandeja, con un lado cortado hacia arriba.
- Hornee por segunda vez durante 6 – 7 minutos de un lado, voltee los biscotti hasta que estén secos y crujientes, dejando unos minutos más en el horno.
- Retire del horno y deje que se enfríen por completo en una rejilla.
- Se pondrán más crujientes al enfriarse.
- Guarde en un recipiente hermético a temperatura ambiente, se conservan perfectamente durante varias semanas.

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