La cocina tiene esa magia hermosa de hacernos viajar en el tiempo sin movernos de la mesa, y hoy me puse el delantal dispuesta a cruzar fronteras con una bandeja de empanadas que son puro corazón. En estos días donde el ambiente se llena de emoción por los partidos, se me ocurrió que la mejor manera de sumarme a la fiesta del Mundial, conocer a los equipos participantes y adentrarme en la cultura de los países que compiten es a través de sus platillos tradicionales. Así fue como llegué a la empanada, descubriendo que lo que hoy disfrutamos con tanta naturalidad nació hace miles de años en el Medio Oriente por pura necesidad de los pastores para proteger su comida en los caminos; siglos después, esa costumbre cruzó océanos con los españoles y encontró su verdadero paraíso en las tierras argentinas, donde los gauchos las convirtieron en sus compañeras infaltables de jornadas a caballo.
Lo más fascinante de este chisme culinario es que el mapa de un país se puede dibujar a través de sus sabores, y el norte argentino se hizo presente en mi cocina con un carácter único para ayudarnos a entender su esencia. Esas empanadas tradicionales de Salta y Tucumán basan todo su orgullo en el perfume inconfundible del comino y el pimentón dulce, dos especias que son el alma de la carne y que se coronan con la textura cremosa del huevo duro picadito. Por supuesto que una no puede quedarse quieta con las recetas rígidas y, fiel a mi estilo de adaptar los tesoros del mundo a nuestro entorno, decidí sustituir la clásica cebolla blanca por la sutil elegancia del poro, logrando un picadillo jugoso y aromático que le dio una vida espectacular a mi carne de res deshebrada.
Pero la historia de este rival futbolístico no se detiene en el campo, ya que sus ciudades y la modernidad trajeron sus propias revoluciones gracias a la enorme oleada de inmigrantes italianos que inundaron Buenos Aires a mediados del siglo pasado. Fue en los ruidosos bodegones y en las pizzerías urbanas donde nacieron combinaciones que hoy nos parecen de toda la vida, como el clásico idilio del jamón con el queso derretido, realzado con ese toque de orégano que nos transporta de inmediato a una tarde de antojo. De esa misma influencia europea, inspirada en las grandes tartas de vegetales de los genoveses, surgieron las empanadas de verdura que tanto nos salvan los menús familiares y que se convirtieron en las consentidas de grandes y chicos por su irresistible cremosidad.
Para hacerles los honores a estas variedades y mandarle toda la buena vibra a este país hermano, decidí consentir a los míos metiendo las manos en la masa para hornear unas empanadas de jamón con queso y otras de espinacas que quedaron de campeonato. Aquí el secreto volvió a ser mi adorado poro, el cual cociné lentamente hasta que su dulzor abrazó a las espinacas frescas y al queso fundido dentro de una masa crujiente espolvoreada con ajonjolí, un truco visual hermoso para que nadie se confunda de sabor a la hora de morder. El aroma que inundaba la casa mientras el horno hacía lo suyo era una verdadera caricia, recordándome que el fútbol, al igual que la comida, tiene el poder de unir a personas de diferentes rincones del planeta.
Al final, ver la bandeja reluciente con sus diferentes repulgues, acompañada de un chimichurri bien fresquito y unas rebanadas de aguacate, fue la mayor recompensa de esta jornada mundialista, demostrando que la mejor gastronomía es la que se transforma en nuestros hogares. Antes de que la familia entera se sentara a la mesa dispuestos a devorarlas mientras disfrutamos del torneo, me adelanté como buena chef a capturar el corte perfecto para presumirles cómo el queso se estiraba con complicidad. Espero que se animen a vivir los partidos de una forma diferente, a ponerle su propio sello a las tradiciones de otros países y a seguir viajando y apoyando conmigo, bocado a bocado, en este rincón donde los recuerdos siempre se cocinan a fuego lento.
Empanadas Criollas Argentinas
- 500 gr harina de trigo
- 100 gr de manteca de res o de cerdo
- 1 taza de agua tibia
- 1 cucharadita de sal
Masa:
- Disuelva la sal en el agua tibia.
- Derrita la manteca y cuando esté tibia vierta en la harina que estará en forma de corona, empiece a integrar agregando poco a poco el agua con sal, con los dedos, desde el centro hacia afuera.
- Amase unos 5 a 8 minutos, hasta que obtenga una masa lisa, suave y elástica.
- Forme en una bola y envuelva en plástico adherente, deje reposar en el refrigerador por lo menos 30 minutos para que se relaje y sea mas fácil de estirar. Puede dejar reposar hasta un día.
- Saque la masa del refrigerador, puede estirarla con el rodillo hasta que tenga unos 2 – 3 mm de grosor y cortar círculos de 12 cm de diámetro o al gusto.
- Tome un disco de la masa en la palma de la mano, coloque una cucharada generosa del relleno frío en el centro.
- Cierre, humedezca apenas el borde la nada con el dedo mojado en agua fría o en huevo batido, doble la masa a la mitad, cubriendo el relleno y presione los bordes con los dedos para sellarla bien.
- Puede hacer el repulgue trenzando los bordes de la empanada, doblando una esquina sobre otra en forma sucesiva
- Puede sellar los bordes presionando firmemente con un tenedor.
- Barnice las empanadas con huevo batido. Coloque algunas semillas para diferenciar los sabores.
- Acomode las empanadas en charolas con papel de hornear y meta al horno precalentado a 200°C, de 15 a 20 minutos o hasta que la masa esté bien doradita.
Carne guisada, relleno 1:
- 500 gr de carne de res picada
- 1 poro picado finamente
- 1 cucharada de cebollín
- 2 huevos duros, picados
- ½ pimiento morrón rojo picado
- ½ taza aceitunas verdes sin hueso picadas
- 1 cucharada copeteada de pimentón dulce
- 1 cucharadita de comino en polvo
- 1 pizca de chile en polvo
- Manteca de res, de cerdo o aceite al gusto
- Sal y pimienta al gusto
- En una sartén grande, derrita la manteca o aceite y sofría el poro con una pizca de sal a fuego bajo hasta que esté transparente y suave, sin que se dore.
- Suba el fuego, añada la carne.
- Cocine moviendo constantemente solo hasta que cambie de color, no deje que se cocine de mas para que no se reseque.
- Retire del fuego, agregue el pimentón, comino, chile molido, sal y pimienta, mezcle todo perfectamente.
- Pase el relleno a un refractario y deje enfriar a temperatura ambiente, guarde en el refrigerador.
- El relleno debe estar completamente frío y firme antes de armar las empanadas, y así no se rompe la masa al armarlas.
- Justo antes de armar las empanadas saque el relleno del frío y espolvoree por encima el huevo duro picado, las aceitunas, el cebollín y el pimiento verde, no lo revuelva demasiado.
- Rellene los discos y haga el repulgue al gusto.
- Barnice con huevo batido y hornee.
Jamón y queso, relleno 2:
- 250 gr de jamón cocido en cubos no rebanado
- 300 gr de queso mozzarella en cubos
- 1 huevo
- 1 cucharada de harina de trigo
- 1 pizca de orégano seco
- Pimienta negra al gusto
- En un tazón mezcle los cubitos de jamón y queso.
- Espolvoree la cucharada de harina sobre el jamón y el queso y revuelva bien, la harina formará una ligera capa que absorberá el suero del queso al fundirse, evitando que se rompa la masa.
- Añada el huevo batido, el orégano y la pimienta, mezcle todo hasta formar una pasta compacta.
- Refrigere hasta el momento de armar las empanadas.
- Tome un disco de masa en la mano, coloque una cucharada de relleno en el centro del disco, moje la orilla con huevo batido o agua, cierre con el repulgue de su preferencia y barnice con huevo batido.
- Coloque en la charola con papel encerado y hornee hasta que estén doradas.
Espinacas y queso, relleno 3
- 500 gr espinaca fresca
- ½ poro picado
- 1 diente de ajo picado
- 1 cucharada de aceite
- 200 gr queso mozzarella
- 2 cucharadas de queso parmesano
- Sal y pimienta al gusto
- 1 pizca de nuez moscada
- 1 cucharada de harina
- Sofría el poro hasta que quede transparente añada el ajo.
- Incorpore la espinaca y cocine hasta que se marchite.
- Deje enfriar y exprima el exceso de líquido.
- Mezcle los quesos, sazone con sal, pimienta y una pizca de nuez moscada, esparza la harina y revuelva bien.
- Coloque una cucharada generosa de relleno en cada disco, humedezca los bordes y cierre.
- Haga el repulgue deseado y barnice con huevo batido.
- Hornee hasta que estén doradas.
Chimichurri argentino tradicional:
- ½ taza de perejil fresco picado finamente
- 3 dientes de ajo picados
- 1 cucharadita de orégano seco
- ½ cucharadita de hojuelas de chile seco
- ½ cucharadita de sal
- ¼ cucharadita de pimienta negra
- 2 cucharadas de vinagre de vino tinto
- ½ taza de aceite de oliva
- Mezcle el perejil, ajo, orégano, sal, pimienta y chile seco.
- Agregue el vinagre y revuelva.
- Incorpore el aceite poco a poco.
- Deje reposar al menos 30 minutos antes de servir.
- Si lo prepara unas horas antes, queda aún mejor.

















